ALFREDO

Lleva toda la vida viendo pasar temporales invierno tras invierno. Fue escenario de rescates con trágicas consecuencias y hasta plató improvisado de una serie de televisión portuguesa. Hoy, un día más, la “Pedra da Negra”, esa sólida y enorme roca que limita los concellos de Baiona y Oia y que es frecuentada por pescadores deportivos, sufrió los envites de las olas del mar de más de ocho metros que el temporal Justine dejó a su paso por Galicia.

No eran pocos, a pesar de las restricciones de movilidad decretadas por la Xunta, los que está tarde se paraban para ver y fotografiar este espectáculo de la naturaleza que ha obligado a la Xunta a decretar la aleta naranja en la costa de Pontevedra y la alerta roja en A Coruña y Lugo.

En A Guarda, una vez más, la espuma invadió el puerto de la villa y las playas de Area Grande y Fedorento. Aunque en menor medida que en otras ocasiones, la estampa se repite cada invierno que acerca a la villa marinera a cientos de curiosos para ver el extraño fenómeno.

Este milagro de la naturaleza se produce porque el mar está lleno de materia orgánica, que es fruto de la actividad biológica de los organismos. Mucha de esa espuma se produce por plancton, formado por proteínas, lípidos, aminoácidos. La composición del plancton varía de una zona a otra, por eso la espuma sólo se origina en lugares y en condiciones específicas.