Juana Parada, Rosa Quintana, Alicia Vil Lauriz, Buenaventura, Joaquín Cadilla, Antonio Lomba, Teresa Coelho, Maika Larriba e Ignacio Gandarias,, entre otros

El milagro de que A Guarda, localidad gallega de 10.025 habitantes, sea el referente europeo del palangre de superficie tiene mucho que ver con el paso adelante que en 1995 dieron 15 armadores al constituir una organización profesional, Orpagu, que representara sus intereses: los de una flota dirigida ahora al pez espada tras haber pescado merluza en Marruecos durante la década de los 80, hasta que el caladero dejó de ser rentable. Festejar ese exitoso cuarto de siglo de vida fue el objetivo de los actos de aniversario que movilizaron hoy a la ciudadanía guardesa en torno a uno de sus referentes y que contó con el apoyo de instituciones pesqueras de España y Portugal.

En la memoria, aquel 31 de agosto de 1996 en el que nacía ya de forma oficial la Organización de Palangreros Guardeses (Orpagu) con 78 barcos y una estructura adaptada a las necesidades de sus empresas asociadas, mayoritariamente de carácter familiar. Su primer objetivo fue el uso de los fondos europeos para la renovación de los barcos. En esos años, desde Orpagu se tramitaron los expedientes de construcción de una veintena de nuevas unidades y la modernización de prácticamente toda la flota del grupo. En Bruselas ya empezaban a fijarse en esta pequeña localidad gallega.

En estos 25 años, Orpagu se ha convertido en la organización de palangre de superficie más importante del continente con un volumen de producción conjunta, entre los asociados gallegos y portugueses, que supera las 5.000 toneladas anuales de pez espada, una facturación por encima de los 60 millones de euros y más de un millar de empleos directos. En esto tiene mucho que ver la unión de A Guarda con Portugal, iniciada formalmente en 2017 con la adhesión de la primera empresa pesquera lusa, lo que confirió a Orpagu la categoría de organización transnacional. Esta relación se fortaleció en 2020 con la alianza estratégica con Vianapesca, la Cooperativa de Armadores de Pesca Artesanal de Peniche y la Asociación de Armadores de Peniche. De esta forma, a los 39 palangreros de A Guarda se unieron otros 40 portugueses que, desde ese momento, realizan sus descargas en el puerto de Vigo.

Este crecimiento no es casual. La apuesta de Orpagu por un modelo sostenible y por la innovación han marcado su singladura en estos 25 años y su carácter emprendedor ha quedado reflejado en algunas de las acciones que han puesto en marcha en este tiempo. Un buen ejemplo es su incorporación a la comercialización de sus productos, transformándolos en conservas delicatesen o en otros formatos capaces de captar a nuevos consumidores, como es el caso de las hamburguesas de pez espada. De Orpagu también ha salido el diseño de un artilugio ‘salvatortugas’, para garantizar la supervivencia de las que capturan accidentalmente, así como el liderazgo del proyecto Obepal, que tiene como objetivo la estandarización de la metodología de observación electrónica pesquera monitorizada como alternativa y complemento a la presencia de observadores físicos a bordo, pero manteniendo la misma fiabilidad.

De la vela rígida a los exoesqueletos, siempre en la vanguardia

Pero, sin duda, una de las iniciativas más ambiciosas de la organización guardesa ha sido su apuesta por un proyecto pionero para conseguir mayor eficiencia energética en los barcos, potenciando el uso del viento para reducir el gasto de combustible y las emisiones contaminantes. Así, el pasado mes de junio, el palangrero “Balueiro Segundo” se convirtió en el primer pesquero del mundo en navegar con una vela rígida, un dispositivo de 12 metros de altura dotado de un sistema de control autónomo con el que esperan contribuir a la reducción de emisión de gases.

Coincidiendo con el 25 aniversario, Orpagu hizo realidad otro de sus sueños: contar con una infraestructura propia que le permita cerrar el círculo de su actividad, desde la captura a la comercialización, pasando por el proceso de transformación y producción. La compra de una parcela de más de 7.000 metros cuadrados en Tui permitirá construir una planta frigorífica con una capacidad de almacenamiento de 3.000 toneladas de pescado y un aula de I+D para desarrollar nuevos productos.

En esta línea se enmarca precisamente el nuevo reto de la organización, ahora en colaboración con el Centro Tecnológico del Automóvil de Galicia: la utilización por primera vez en el sector pesquero de exoesqueletos, unos armazones construidos “ad hoc” para potenciar la fuerza y los movimientos de las personas que los lleven con el din de manipular sin esfuerzo las especies de gran tamaño que captura la flota de Orpagu.

Toda esta información es la que conforma la exposición organizada con motivo del 25 aniversario. Los 10 tótems se exhibirán en el Concello de A Guarda y el Paseo Marítimo hasta el próximo día 17 de septiembre. Esta mañana tuvo lugar la presentación de la muestra en un acto que contó con la presencia de la secretaria general de Pesca del Gobierno de España, la secretaria de Estado de Pesca de Portugal y la conselleira do Mar, siendo presidido por el alcalde de A Guarda, Antonio Lomba, y el propio presidente de Orpagu, Joaquín Cadilla.

La actuación musical de una agrupación local, una comida de confraternidad y diversas actividades para los más pequeños completaron el programa con el que Orpagu festejó sus 25 años de existencia. Y lo que queda…

ALFREDO
ALFREDO // Joaquín Cadilla presidente de Orpagu