Orpagu acerca el mar a 200 escolares de A Guarda
ORPAGU

Cincuenta niños de tercero de Primaria de los colegios A Sangriña y Manuel Rodríguez Sinde, de A Guarda, tomaron parte este miércoles en el programa “O Mar na Escola”, organizado e impulsado por la Organización de Palangreros Guardeses. Se trata de una iniciativa desarrollada por los armadores de Orpagu para poner en contacto a los niños de la localidad con el trabajo desarrollado durante décadas por familiares y vecinos.

“O Mar na Escola” surgió en 2015 y este año cumple su segunda edición con el objetivo de acercar a los más pequeños al mundo del mar, y concretamente, a la actividad pesquera y a todo el entramado que se mueve alrededor de la misma. Tras varias experiencias con estudiantes de diversas edades, docentes y responsables de Orpagu coincidieron en que los de tercera de Primaria, de ocho años de edad, eran los más idóneos para participar en esta iniciativa. En total, a lo largo del año 2017 podrán disfrutar de este programa un total de 200 alumnos de los seis colegios que hay en A Guarda.

En el acto celebrado esta mañana en Vigo, los pequeños, acompañados por varios profesores, la gerente de Orpagu, Juana Parada, y representantes de la lonja viguesa, se acercaron a primera hora a la Lonja de Grandes Peces. Tras una breve visita y una explicación de la actividad que tiene lugar en la misma, los escolares se dirigieron a Mariscos y Pescados Bouzón, un vivero en el que sus responsables les resumieron el trabajo que realizan en la empresa.

A las once de la mañana, la comitiva se desplazó a la dársena de Bouzas, donde se encontraba atracado el pesquero “Nuevo Rumbo”. Allí, divididos en dos turnos, los pequeños siguieron con atención las explicaciones del patrón, Jesús González, y del marinero David González, quienes narraron cómo es la vida en altamar a bordo de un barco como el “Nuevo Rumbo”. Los camarotes, el puente de mando, la cocina… Todos los compartimentos del barco fueron “inspeccionados” al detalle por los estudiantes de A Sangriña y Manuel Rodríguez Sinde, quienes más tarde disfrutaron con el ejercicio de “Hombre al agua”.

Este ejercicio, consistente en la simulación de una emergencia que obligase a los tripulantes a abandonar el barco tras vestirse con el traje de supervivencia, fue el que despertó mayor interés entre los pequeños, que siguieron en silencio cada uno de los pasos.

La jornada concluyó con un almuerzo en el comedor del “Nuevo Rumbo” y la entrega a cada uno de los participantes de una mochila y de una libreta personalizadas.