Juana Parada y Joaquín Cadilla, Gerente y Presidente de Orpagu

Cuando faltan unos meses para celebrar los 25 años de su existencia como Organización de Productores, la firma guardesa Orpagu logra un hito al convertirse en la agrupación de palangre de superficie más importante de Europa, sumando a sus más de 40 embarcaciones otros 30 buques portugueses que, al igual que los suyos, tienen en el pez espada y la tintorera sus especies objetivo.

Este arte de pesca habla galaico-portugués, recuperando en esta actividad económica y vital el lenguaje común que une a las dos riberas del río Miño. El mar desvirtúa las fronteras entre pescadores que ahora unen esfuerzos para un mejor futuro en común.

Además de la representatividad y peso que alcanza Orpagu en virtud de esta alianza, el puerto vigués saldrá también beneficiado de esta unión ya que el convenio especifica que las unidades lusas deberán vender su producto en Vigo, lo que repercutirá en la actividad económica y movimiento de la lonja.

A efectos prácticos, los firmantes del acuerdo Vianapesca, Cooperativa de Armadores de Pesca Artesanal e a Asociación de Armadores de Peniche- OP Centro) refuerzan la figura de Orpagu como organización representativa del palangre de superficie europeo en aquellos organismos en los que se adoptan las decisiones de gestión. Y es que el objetivo de esta unión de la flota ibérica es más ambicioso del plasmado en el acuerdo y tiene la vista puesta en el futuro. Los armadores de A Guarda y sus socios portugueses consideran que la gestión de los recursos mejora cuando la flota comparte intereses. A nivel económico, la unión de ambas flotas representa una facturación de 52,5 millones de euros y da trabajo directo a más de un millar de tripulantes. Asimismo, las capturas de pez espada, la principal especie a la que se dirigen estos barcos, superan las 5.435 toneladas.

Conciencia global y protectora de los océanos

Orpagu, al igual que las asociaciones portuguesas, ha destacado siempre por su transparencia y gestión sostenible, cualidades que les han permitido llegar en muy poco tiempo a un entendimiento para formar esta alianza. En este sentido, todos los armadores son conscientes de que la supervivencia como organización depende de cómo actúen ante los nuevos retos que plantea la actividad pesquera, ya sea en tecnología, como en información y respeto al medio marino.

Desde Orpagu señalan al respecto la necesidad de remar todos en una misma dirección: «Debemos trabajar juntos para alcanzar una conciencia global, protectora de los océanos, de la naturaleza y de la biodiversad», asegura su presidente Joaquín Cadilla. Se trata, sin duda, de una buena noticia para el sector del palangre, en un momento complicado por la caída de precios de las capturas y las dificultades en el comercio que ha impuesto la pandemia.

Datos económicos que refuerzan el carácter transnacional

Orpagu representa ahora a 72 barcos de palangre de superficie que faenan en los océanos Atlántico, Índico y Pacífico, facturan en su conjunto 52’5 millones de euros y emplean de forma directa a más de un millar de trabajadores.

Orpagu espera que estos datos, que refuerzan el carácter transnacional de la organización, animen a Bruselas a darle todo el sentido a esta «transnacionalidad », reconociendo los mismos derechos de los socios, independientemente del país al que pertenezcan.