Un bombero del GES de O Val Miñor viaja a Etiopía para ayudar en la prevención de casas de acogida
ALFREDO // Pablo Martínez con una sudadera de la "Asociación Participa para la Inclusión Social"

Pablo Martínez es bombero del GES de O Val Miñor desde hace once años. Su segundo apellido es Lemos, aunque bien se le podría cambiar por “solidaridad”. A sus 39 años, no sólo apaga incendios o rescata personas atrapadas en un accidente de tráfico en lo que es su quehacer diario, sino que también reparte esperanza fuera de nuestras fronteras a las personas más necesitadas.

Pablo entró en contacto con la ONG “Asociación Participa para la Inclusión Social” en el 2010 y al año siguiente ya viajó con ellos a Etiopía, donde participó en un proyecto centrado en una casa de acogida para menores huérfanos. Años más tarde, en el 2016, fue como voluntario de la misma asociación al campo de refugiados de Katsikas, en Grecia, a donde llevaron y distribuyeron material humanitario recogido durante un año por la Agrupación Integral de Rescate y Emergencias (AIRE) de A Coruña.

El año pasado, hubo una expedición previa para reconocer la situación real y detectar las carencias y necesidades de una casa acogida, la de los bomberos que actúan en la capital, el orfanato Kibebe Sejhai y la del colegio Digafia, en el que estudia un acogido de esta asociación. “La conclusión unánime a la que se llegó fue la de que los bomberos de Addis Abeba cuentan con carencias generales en referencia a sus homólogos europeos y, particularmente, unas necesidades urgentes en cuanto a material y formación en rescate”, explica desde la Asociación Participa para la Inclusión Social.

Ahora, Martínez vuelve a África con un nueva misión solidaria. El próximo miércoles partirá hacia Bole, una de las diez ciudades en las que se subdivide Addis Abeba, la capital de Etiopía, donde llevarán material contra incendios, desde trajes a extintores, cuerdas, arneses, bloqueadores y todos los medios materiales que han conseguido recolectar en el último año. “Las cosas allí están tan mal que cuando vas tienes que ser como una navaja multiusos”, explica el voluntario a menos de una semana para embarcarse en el viaje de regreso al tercer mundo.

Con Pablo, otros cuatro voluntarios, uno de ellos también bombero, conforman el equipo humano que durante diez días formará a los profesionales etíopes para que puedan sacar el mayor partido a estos medios, especialmente en los rescates en altura o subsuelo.

Además llevarán leche en polvo para los recién nacidos del orfanato, que está ubicado en un área con una alta tasa de mortalidad y un grave problema de malnutrición infantil. Cualquiera puede aún colaborar en esta solidaria causa donando alimento para estos bebés en riesgo llevando leche en polvo a la sede del GES Val Miñor, ubicada al lado del IES Val Miñor hasta el lunes.