Uxía Senlle
ALFREDO // Uxía Senlle en su casa de Oia.

Por fin podo estar coa miña amiga no recreo”. Así de contenta se mostró esta tarde Uxía, la niña de once años con la enfermedad de los huesos de cristal de Tomiño, aunque reside en Oia, tras conocer la noticia de que la Consellería de Educación había logrado una solución para que la menor, a partir de mañana, pueda asistir a clase con normalidad e ir al recreo. 

La niña, que cursa 5º de primaria, además de padecer osteogénesis imperfecta,  (enfermedad de los huesos de cristal), tiene síndrome de Word Parkinson White y esclerosis en la columna, que le impide coger cosas de más de dos kilos peso. Pero ahora, un nuevo problema óseo le obliga a usar una silla de ruedas, como mínimo hasta el 21 de marzo y, hasta entonces, está “castigada” a quedarse sin recreo y a depender de terceras personas para poder asistir a las clases en el primer piso de su colegio sin ascensor, que es lo que reclaman desde hace cuatro años.

Hoy mismo, después de que su historia se diera a conocer a través de los medios, entre ellos Telemariñas, la Consellería de Educación envió al CEIP Pintor Antonio Fernández de Goián, a Inspección y al Equipo de Orientación Específica para evaluar la solución más apropiada, y se ha decidido que, “se trasladará el aula de quinto de Primaria a la planta baja y se acondicionará lo más rápido posible con todos los servicios Abalar y, mañana mismo, se va a incorporar al centro una auxiliar cuidadora durante el tiempo de uso de la silla de ruedas ”, explican desde la Consellería de Educación.

Respecto a la posibilidad de lograr un ascensor, los técnicos de Educación explicaron que la niña fue escolarizada en un centro «de construcción antiga e non accesible, cuestión esta difícilmente solventable debido á propia estructura construtiva e que foi abordada xa ao comezo de curso coa propia nai da alumna, que estivo de acordo coa opción da aula na primeira pranta».

La lucha sin descanso de Uxia y Pilar, su madre, ha dado sus frutos y ha desatado una ola de solidaridad. Hoy mismo cerca de 200 asociaciones de padres y madres se sumaron a su petición. Bertila Fernández, en representación de Foanpas (La Federación olívica de pais e nais), confirmó el respaldo de todas estas entidades tras ponerse en contacto directamente con las federaciones de O Condado, A Paradanta y A Louriña, la de Cangas y la de O Val Miñor.

«Es un derecho que todos los niños tengan satisfechas sus necesidades como establece la legislación educativa«, recordó. Respaldan la demanda del ascensor pero valoran especialmente «el arrojo, la empatía, nobleza y la lucha que comparten madre e hija, porque no piden nada, sino que defienden algo bueno para toda la comunidad educativa», indica.