El Ayuntamiento de A Guarda está reclamando a Portos de Galicia desde hace un año la colocación de unos bolardos retráctiles para restringir el acceso de coches a la zona peatonal de la calle de Porto, con el objeto de mejorar la seguridad viaria y evitar el estacionamiento irregular.

Dado que no se consiguió el compromiso de la entidad pública para acometer a instalaciones de estos elementos, el Gobierno local tomó la decisión de construir, haciendo uso de fondos propios, unas jardineras móviles que cumplan el mismo fin.

Para poder proceder a la colocación, se solicitó el permiso de instalación de las dichas macetas a la entidad dependiente de la Xunta de Galicia en agosto del pasado año y, al no obtener respuesta, se reiteró la solicitud en octubre de 2016.

Portos informó de la necesidad de firmar un convenio entre las partes en el que se establezcan los términos de gestión y mantenimiento de la instalación solicitada. Así las cosas, el convenio propuesto por la entidad pública, ya en febrero de este año, incluía toda una serie de condiciones abusivas por las que el Ayuntamiento, para proceder a la instalación de las jardineras, debería hacerse cargo del mantenimiento de la red de abastecimiento de agua, las redes de saneamiento y de alumbrado público, el mantenimiento de los distintos firmes, pavimentos y señales de circulación y el coste del consumo eléctrico del alumbrado público, entre otras obligaciones.

En vista de las desmedidas condiciones exigidas por Portos de Galicia, el Ayuntamiento de A Guarda propuso una modificación de las bases, toda vez que las tareas de mantenimientos no son competencia del Ayuntamiento y no se ajustan a las características de la actuación que se pretende, esto es, la simple colocaciones de dos jardineras para regular el tráfico en una calle competencia de la entidad pública.

Una vez negociado el convenio, con las modificaciones sugeridas por el gobierno local, este se firmó el pasado mes de julio. No obstante, desde Portos se indicó que las jardineras no podrían ser colocadas hasta que un técnico de la entidad se desplazara hasta A Guarda para firmar una acta de replanteo. A día de hoy, a punto de finalizar el verano y después de reiterados contactos por parte del Ayuntamiento -y a pesar de tener ya el convenio firmado-, Portos de Galicia aun no dio la autorización definitiva cumpliendo con el trámite de firmar el acta de replanteo.

Con todo, resulta difícil de justificar las dificultades que Portos de Galicia pone para esta actuación tan importante y tan sencilla, que ni siquiera se puede considerar una obra, sino una mera instalación de mobiliario como es la colocación de unas jardineras que mejorarán la seguridad en la calle peatonal, una demanda de los vecinos y usuarios de ese espacio público.