Gema Hernández // Maniobra de pesca de sardinas durante la campaña Iberas

El pasado viernes llegó el buque oceanográfico Ramón Margalef al puerto de Vigo y, tras embarcar el personal científico, se reanudó la campaña oceanográfica “Iberas 0921”, cuyo principal objetivo es estimar la fuerza del reclutamiento de la sardina, es decir, la cantidad de sardinas juveniles (xouba, parrocha o petinga como se conoce en Galicia y Portugal) en todo el margen atlántico de la Península Ibérica, desde Fisterra hasta el Cabo de San Vicente.

Tras el calibrado de los equipos acústicos, el equipo científico formado por ocho investigadores y técnicos del Instituto Español de Oceanografía y de su homólogo portugués el Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera continuó el trabajo iniciado el pasado 16 de septiembre y que tuvo que suspenderse para atender los requerimientos de las autoridades ante la emergencia volcánica en La Palma.

La campaña IBERAS servirá para estimar a cantidad de sardinas nacidas este año, lo que se conoce como fuerza del reclutamiento. Para ello, se llevará a cabo una prospección acústica desde la costa hasta una profundidad de 150-200 metros sobre una parrilla de inicio aleatorio y con radiales cada seis millas desde el sur del río Miño hasta el cabo Espichel, al sur de Lisboa. En total, en esta segunda fase se prospectarán unas 630 millas repartidas en 39 radiales y se prevé realizar unas 18 pescas para estructurar las poblaciones de peces, para lo que los científicos contarán con la ayuda de buques de pesca de cerco en aguas portuguesas.

Como ocurrió el año pasado, la campaña se coordinó científicamente con JUVENA, la campaña que se desarrolló a bordo del buque oceanográfico Ángeles Alvariño en el Cantábrico -entre Galicia y la Bretaña francesa- y que tiene como objetivo evaluar la fuerza del reclutamiento de la anchoa pero que además observará el de la sardina. Ambos buques, de similares características y equipamiento, también trabajarán con una metodología común. Como novedad, este año IBERAS extenderá algunos de los radiales hasta la isobata de los 1000 metros para comprobar si, tal como sucede en el golfo de Vizcaya, la mayoría de los juveniles de anchoa se distribuyen fuera de aguas costeras.

Los resultados de esta campaña se analizarán durante el mes de octubre y se presentarán en los foros científicos internacionales dependientes del ICES en noviembre. A corto plazo el objetivo es que esta campaña proporcione un índice de reclutamiento que mejore el conocimiento de la dinámica y, en consecuencia, aumente la precisión en su evaluación como base para establecer el mejor asesoramiento científico posible para la gestión de la pesquería de sardina, objetivo común de científicos, pescadores y administraciones de ambos países.