Los planes de recuperación pos-COVID19 deben tener una línea de apoyo específica para los Concello limítrofes con la frontera Portugal-España, ya que en ellos se da un doble impacto negativo: el derivado del COVID19, como en el resto del territorio, se suma la penalización provocada por la restauración de las fronteras.

Esta es la principal conclusión de la jornada de trabajo mantenida hoy en Tomiño para analizar medidas de recuperación e impulso a la cooperación transfronteriza tras la crisis del COVID 19, con la participación de la alcaldesa de Tomiño, Sandra González, el director de la AECT Río Minho, Uxío Benítez, el vicedirector de esta entidad, también presidente de la Cámara de Vila Nova de Cerveira, Fernando Nogueira, junto con directivos de la AECT Galicia-Norte de Portugal y el Director General de Relaciones Exteriores y con la UE de la Xunta de Galicia, Jesús Gamallo.

Los responsables de los Concellos de Tomiño y Vila Nova de Cerveira resaltaron la necesidad de que las autoridades españolas y portuguesas acuerden esa línea específica de apoyo a los territorios de frontera en la próxima cumbre hispano-lusa.

En este sentido, tanto Sandra González como Fernando Nogueira recordaron la importancia de reconocer la singularidad de la realidad educativa, socioeconómica, cultural y comercial de las Eurocidades, tras “o esforzo realizado nos últimos anos para non duplicar servizos, atendendo a criterios de eficiencia e aos principios promovidos desde a Unión Europea”, lo que se vio gravemente comprometido por un cierre de fronteras que ignoró estas situaciones particulares.

Desde la AECT Río Minho, que engloba los 26 Concellos del territorio de frontera gallego portugués del Alto y Baixo Miño, con más de 370.000 habitantes, Uxío Benítez propuso “considerar os obxectivos e prioridades da Estratexia 2030 do Río Miño Transfronteirizo como base para o impulso dun Investimento Territorial Integrado (ITI”, un instrumento de  financiación específico para el territorio fronterizo, financiado con fondos europeos y de ambos estados, para ser regido por las entidades locales de cooperación territorial y, en particular, por la AECT Río Minho, en colaboración con las  Eurocidades y autoridades de la Eurorregión. «As Eurocidades e a AECT Rio Minho amosaron a súa capacidade para detectar os problemas que sofren os veciños e veciñas do territorio fronteirizo e son as mais indicadas para a xestión da pos pandemia”, subrayó Benítez.

Entre las iniciativas dirigidas a evitar en el futuro los perjuicios del cierre de fronteras, destacó la propuesta de la AECT Río Minho de la creación de una tarjeta ciudadana transfronteriza que pueda contribuir a la simplificación de trámites y facilitar la movilidad para los habitantes del territorio.

Finalmente, los responsables de la Eurocidade Cerveira-Tomiño y los directivos de la AECT destacaron la importancia del territorio transfronterizo del Río Miño como evidencia de la vitalidad, tanto de las relaciones entre Galicia y Portugal, cómo de la voluntad de asentar una cooperación estratégica entre los habitantes e instituciones eurorregionales.