Álvaro en su casa de Baiona

La vida de Álvaro cambió en una milésima de segundo. Era el 5 de junio y estaba dando un paseo en moto con 12 amigos cuando sufrió un accidente en Ponte da Lima, Portugal. Su motocicleta se salió de la vía e impactó contra un árbol. Las graves heridas sufridas le hicieron perder la pierna izquierda. Ahora, inicia una campaña en Gofundme para recaudar fondos para comprar una prótesis de pierna.

Álvaro Santalla es un joven de Baiona de 21 años que el pasado 5 de junio su vida dio un giro de 180 grados. Un paseo en moto con un grupo de amigos terminó en un grave accidente en el que tuvieron que amputarle la pierna izquierda. Pero lejos de derrumbarse, Álvaro cogió el toro por los cuernos y lo sucedido le dio fuerzas para “seguir luchando, tengo muchas ganas de vivir, de seguir adelante, no quiero parar. Esto cambió mi vida para mejor, porque lo que antes no le dabas importancia, ahora lo valoras más, como el simple hecho de volver a ver el cielo. Ese día estaba tirado en medio del monte y entre las ramas entraba un rayito de sol y, como una semana después, desde la ventana del hospital, volví a ver el cielo, me entró una emoción muy grande y lloré”, explica el joven baionés.

Recuerda que el día del accidente uno de sus amigos le dio la mano para que no se quedara dormido hasta la llegada de la ambulancia. Luego avisó a la novia y a la familia. “Pensé que, o me moría, o que me cortarían la pierna porque había perdido mucha sangre. Entonces, de pensar que no iba a volver a mis seres queridos y despertarme en el hospital y decir, puedo volver a verlos, me dio un subidón que lo que menos te importa es perder la pierna”, afirma Álvaro.

Ahora no puede trabajar. Una de sus pasiones, el fútbol, tampoco lo puede practicar. Tiene que andar en muletas y en silla de ruedas. Depende de terceras personas por si en algún momento se cae. “Desde el primer momento me lo tomé muy bien, porque yo lo único que quería era ver a mi familia, a mi novia Carla, a mis amigos y no pensar en lo de la pierna, eso me daba ánimo para seguir viviendo”, comenta.

Tras pasar unos días en el hospital São João de Oporto, fue derivado al Cunqueiro donde estuvo cuatro días y, el pasado 25 de junio, regresó de nuevo a su casa de Baiona. “Entró la médica en la habitación a darme la noticia de la amputación de la pierna. Cerré lo ojos. Lo asimilé durante dos segundos y le di las gracias por salvarme la vida, por seguir estando con familia, por poder seguir viendo a mis amigos, a mi novia y a la gente que yo quiero. Le dije a los médicos que lo que hicieron no fue cortarme la pierna, lo que hicieron fue salvarme la vida”, explica Álvaro muy emocionado.

Álvaro quiere agradecer a sus compañeros con los que ese día iba en moto, “porque llamaron al 112 y les dijeron que me hicieran un torniquete y, gracias eso, me salvaron la vida. A Iago y Pablo, que fueron los que estuvieron los 40 minutos en mitad del monte hasta que llegó la ambulancia dándome la mano para que no me quedase dormido. Tengo que agradecer también a todos los médicos, enfermeras, auxiliares, gente de limpieza, celadores y, en general, a todos y cada uno de los profesionales del hospital São João de Oporto que me trataron como a un hijo, entrando todos los días con una sonrisa en la boca, te hablaban como si fueses un ser querido, es indescriptible ese trato”, señala el baionés quien quiere dar las gracias a “mi familia, a mi padre Pedro y a mi madre Cristina, a mi novia Carla, a mis amigos y a los cientos y cientos de personas que todos los días me escriben dando apoyo y ánimos, ¡GRACIAS A TODOS!.