Un policía de Tui gana una medalla de plata en Algeciras que una vecina de Paramos convierte en oro
E.CERVINO

Avelino Martínez y Laura García compartieron medalla antes incluso de conocerse. Él, Policía Local de Tui y judoca, se la ganó en el Campeonato de Europa de Policías y Bomberos que se disputó en Algeciras a finales de septiembre, y ella, una de las afectadas por la explosión de Paramos, en la Fiesta del Motor, que días después se celebró para recaudar fondos para las víctimas de esta tragedia.

Los dos estaban esa trágica tarde en Paramos y, aunque posiblemente se cruzaron entonces, no se han conocido hasta que les unió una subasta en la que los dos apostaron por las víctimas.

Avelino Martínez, uno de los primeros policías que llegó a aquel escenario “dantesco”, pensó también en sus vecinos y amigos cuando el pasado 21 de septiembre consiguió la medalla de plata de Judo en los juegos europeos. ”En cuanto me la impusieron allí en Algeciras, dije que iba a ser para Paramos”, recordaba.

Poco después la donó para la Fiesta del Motor que se celebró a finales de septiembre para recaudar fondos. “Ni lo dudé ni me costó nada. En treinta años de profesión ha sido una de las cosas más impresionantes que viví, tengo amigos que quedaron sin nada e ir al lugar de la tragedia sigue siendo impresionante”.

Avelino jugó también el partido benéfico de aquella jornada solidaria hasta que se tuvo que ir a trabajar. Pero igual que los talentos, el valor de su gesto sin precio y el de Laura García, hizo que esta vez los dos consiguieran podio. “Pujé todo lo que pude y, en cuanto la tuve en la mano ni la vi”. Esta medalla se la entregáis a quien se la ganó”, dijo Laura sin titubear.

Los dos restan importancia a su gesto poniendo en valor la humanidad del otro pero, al no querer colgarse medallas, han demostrado aún más valor. “Yo tuve mucha suerte porque, aunque soy damnificada, y mi casa sufrió daños estructurales, tengo donde dormir pero mucha gente tiene sus casas y su vida rota”, advierte Laura.

Ella acababa de levantarse del sillón a por un helado cuando la ventana que estaba tras el asiento se rompió en mil pedazos por la explosión. Aún no ha sido capaz de volver a la zona cero. “Aquel día todo lo material dejó de preocupar, las víctimas sólo buscaban fotos, algún recuerdo”, dice Avelino. A ellos tampoco le mueve lo material.