Representantes de la organización Cadenas Mundiales Sostenibles de Productos del Mar (Global Marine Commodities), un proyecto interregional impulsado por Naciones Unidas para el Desarrollo e implementado por los Ministerios y Oficinas de Pesca y Producción de Costa Rica, Ecuador, Filipinas e Indonesia, realizaron la pasada semana una visita a Galicia para conocer la Lonja de Vigo y la actividad que lleva a cabo la Organización de Palangreros Guardeses (Orpagu).

Cómo opera la flota guardesa de palangre de superficie y la importancia que se da al FIP Blues, un proyecto de mejora pesquera en el que colaboran las asociaciones de productores gallegos que representan a prácticamente la totalidad de la flota nacional, fueron los dos motivos que impulsaron a los organizadores del viaje a elegir como ejemplo de gestión a Orpagu.

En su sede en A Guarda, los pescadores mantuvieron un interesante encuentro con los armadores locales, a los que interrogaron sobre cuestiones prácticas relacionadas con la gestión de la pesquería, la constitución del FIP Blues y los proyectos que llevan a cabo los guardeses en temas de innovación.

El proyecto Cadenas Mundiales Sostenibles de Productos del Mar nació con la finalidad de contribuir a la transformación del mercado de productos del mar, al incorporar la sostenibilidad en la cadena de valor de estos en los países participantes. Para lograr este objetivo, el programa trabaja en diferentes ámbitos: fortalecimiento y uso de herramientas emergentes; políticas sostenibles de compra en mercados internacionales; creación de plataformas de diálogo multisectoriales de productos sostenibles del mar; y desarrollo y soporte técnico para proyectos de mejora de pesquera (FIP’s).

Una organización ejemplar para Naciones Unidas y FAO

Días antes de la visita de este grupo de pescadores a su sede de A Guarda, el presidente de Orpagu, Joaquín Cadilla, participaba en Roma en un grupo de trabajo organizado por FAO. De hecho, Cadilla fue el único representante de una organización gallega invitado a tomar parte en la elaboración de una guía sobre responsabilidad social en la pesca y la acuicultura, que verá la luz en 2020.