ALFREDO // Félix Costas con la réplica de un transbordador espacial

La Guerra de las Galaxias inspiró a Félix Costas. Su pasión por la saga creada por el cineasta estadounidense George Lucas en la década de los 70, ha hecho que este vecino de Morgadáns recreara en su jardín réplicas de aeronaves. “Desde muy pequeño me entusiasmó todo lo que rodea a Star Wars, desde las naves espaciales a los trajes de los soldados imperiales o las espadas láser”, afirma este electricista jubilado de Gondomar.

Sus réplicas son admiradas por todo el mundo que pasa por delante de su finca y son muchas las personas, sobre todo ciclistas, las que se paran a fotografiar sus aeronaves que no pasan desapercibidas. Y es que en el jardín de Félix hay un ovni, un helicóptero americano, un avión de combate con misiles y hasta un transbordador espacial.

Comenzó su colección hace una década y desde entonces no ha parado. Compró las maquetas de las aeronaves a varias comparsas de carnaval. El uso en los desfiles deterioró las piezas, por lo que decidió restaurarlas. “El primero fue el avión de combate que mide dos metros y tiene cuatro misiles, dos en cada ala. Le puse luces y dos pilotos. Luego restauré el ovni, que tiene un metro y medio de diámetro. La bóveda la hice con una palangana. Le coloqué dos marcianos y luces”, explica el gondomareño, quien también restauró un helicóptero americano, “pesa unos 50 kilos y cuando hay viento las hélices se mueven”.

Pero lo que más llama la atención de toda su colección, es un enorme transbordador espacial que hizo hace cinco años con materiales reciclados y que recuerda a la perfección al Challenger. Tras ocho meses de duro trabajo en el que la paciencia ha sido la clave para fabricar esta réplica de unos cinco metros y cien kilos. “Éramos cuatro personas y tuvimos que usar un andamio para poder levantarlo. Está sujeta a una torreta y le he instalado varias luces. A veces le pongo humo como si fuera a despegar hacia el espacio”, manifiesta el creador de este punto ya turístico para fans de Star Wars y del mundo aeroespacial.

En su cabeza ya está dando vueltas su próxima obra. “Estoy haciendo con un horno el módulo lunar “Eagle”, que se posó sobre la superficie de la Luna cuando Neil Armstrong la pisó por primera vez”, reseña el gondomareño.

Además de su pasión por La Guerra de las Galaxias y el mundo aeroespacial, Félix también colecciona botellas. En su bodega tiene más de 500 de todas partes del mundo y de todo tipo de licores, como whisky, coñac, brandy o ginebra, algunas de más de 60 años, que le han regalado o ha comprado, pero que también intercambia con otros coleccionistas.

ALFREDO
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