Alicia Gómez con el maletero del coche lleno de alimentos para la protectora Aloia

Hay personas que tienen un corazón que no les cabe en el pecho. Se preocupan más por los demás que por si mismos. Ese es el caso de Alicia Gómez, una joven de A Guarda y residente en Tomiño que el pasado 21 de julio estaba de aniversario, pero lejos de pedir a sus amigos y familiares agasajos para ella por sus 25 primaveras, les pidió como regalo de cumpleaños alimentos para los animales de la protectora Aloia de Tui.

Para ello creó un grupo de WhatsApp con 15 personas entre amigos y familiares. “Como no necesitaba nada este año, les dije que no quería regalos, que quería alimentos para los animales de la protectora Aloia y que cada uno aportara lo que pudiese”, señala emocionada Alicia, al ver que su acción rompió todas las expectativas.

No hubo ropa, sortijas, teléfonos móviles ni tablets, en su lugar hubo latas de carne húmeda, varios sacos piensos para perros, mantas y hasta empapadores. Fue tal la avalancha de alimentos que le dieron, que hasta llenó el maletero de su coche. “En Navidad hicieron una campaña de recogida de alimentos en la cual colaboré. Eso me emocionó mucho, y pensé que sería mejor pedir alimentos para animales en vez de regalos para mí”, explica la joven.

“Es impresionante. Nos viene fenomenal. Todo lo que nos traen es bienvenido. Tenemos 100 animales en la protectora y unos 40 en casas de acogida, pero los gastos de alimentación y veterinario corren a nuestra cuenta. Con esta donación nos ahorramos mucho dinero que lo podemos destinar a otras cosas”, declaran desde el refugio tudense.

Emocionados aún por su buena acción, quieren dar las gracias a Alicia “por esta donación desinteresada que demuestra la buena voluntad de la gente, que prefiere ayudar a los animales en vez de recibir regalos por su cumpleaños”, indican muy agradecidos desde la protectora Aloia.

Esta es la primera vez que Alicia realiza esta buena causa y piensa repetir. “Como me gustan mucho los animales y como no puedo colaborar con ellos de otra forma, es una manera de ayudar a la protectora. Te sientes bien haciéndolo”, asegura la joven, quien este verano trabaja de camarera en un establecimiento de A Guarda.