Una manada de delfines surca la Ría de Vigo


Un grupo de arroaces sorprendió a quienes navegaban a bordo de la embarcación de una naviera por la Ría de Vigo, con rumbo a las Islas Cíes. 

Para los amantes de la naturaleza, Galicia es un lugar perfecto para ver cetáceos con facilidad. El avistamiento que mostramos en el primer vídeo ocurrió el pasado 24 de abril de 2017. Las vistas que ofrece la ría viguesa son increíbles, pero observar de tan cerca a los delfines mientras surcan las aguas, no tiene precio. Estos cetáceos se pueden encontrar con más frecuencia en la zona costera comprendida entre la desembocadura del Río Miño (A Guarda) y Fisterra (A Coruña), pero las Rías Baixas son las que más actividad presentan debido a sus características.

“Desde la desembocadura del Río Miño hasta Fisterra se concentran las poblaciones de estos cetáceos y, por lo tanto, existe mayor probabilidad de encontrarlos”, según explica a Telemariñas Alfredo López, de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (CEMMA). Se trata de “una zona más productiva, con mayor biodiversidad y a su vez, más depredadores. Existe una incompatibilidad entre los arroaces o cualquier otra especie”.

En la Ría de Vigo, lo más común es encontrarse con los arroaces que sobrevivieron siempre gracias a su gran movilidad. Esta especie puede llegar a alcanzar los 3,5 metros y pesar cerca de 500 kilos, mientras que un delfín común llegaría a medir unos 2,30m y a pesar sobre 120 kg.

“Existen al menos 22 especies de cetáceos registradas en la costa gallega. Las más comunes son los arroaces, el delfín común, calderón común o el arroaz boto”, comentó Alfredo López. Basta con fijarse un poco para darse cuenta de que son diferentes. Los principales rasgos diferenciadores suelen ser las aletas, el morro, el tamaño y las zonas que frecuentan. “De cerca son fáciles de diferenciar por tamaño, rasgos, comportamiento, zonas donde navegan…”, añadió.

Con unos buenos prismáticos, algo de paciencia y desde un punto con cierta altura, como por ejemplo desde Monteferro (Nigrán) o por encima del faro de Cabo Silleiro, se pueden llegar a observar como asoman a la superficie los arroaces. A pesar de ser muy desconfiados, esta especie de delfines sigue la estela de algunos barcos porque “saben que no son un peligro para ellos. A un barco de pasajeros lo siguen sin miedo, pero a un barco pesquero igual no y tampoco a las embarcaciones deportivas. Suelen jugar con la onda de atrás”, declaró el experto del CEMMA. “Los apareamientos y los partos son practicamente simultáneos y ocurren durante todo el año, pero con mucha más frecuencia, desde este mes de mayo hasta septiembre”, concluyó.

No fue la única vez que los tripulantes de la misma naviera se vieron sorprendidos por los arroaces. A continuación mostramos otro vídeo que ha sido publicado en Facebook, en este caso, en el mes de mayo.