ALFREDO // El marinero baionés, Juan Carneiro

A finales de marzo se tenía que producir el cambio de turno, pero el estado de alarma ha retrasado la vuelta a casa de marineros de los atuneros vascos en el Índico y la incorporación al trabajo de los que se encontraban de vacaciones en sus hogares.

Este sábado ha partido de Baiona una veintena de marineros de toda la provincia rumbo a las Islas Seychelles. Viajaron en autobús hasta el aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suárez, donde tenían previsto tomar un vuelo directo al archipiélago del Índico contratado por la compañía vasca Atunsa.

En total son sesenta marineros de toda Galicia los que se despidieron ayer de sus seres queridos tras seis meses de vacaciones. No esperan regresar hasta dentro de cuatro, si las circunstancias lo permiten. Confían en que no se produzca un nuevo rebrote que obligue a otro confinamiento y tengan que retrasar su regreso, como les ha ocurrido a los compañeros a los que van a sustituir.

“Los que están allá tuvieron que echar más tiempo al estar cerrados los aeropuertos”, comenta Oscar Abal, de Cambados. Ángel Pastoriza, de Ardán, engrasador del Artza, señala que “nos vamos tripulaciones de tres barcos diferentes de la misma compañía. Algunos tenían que haberse marchado ya a finales de marzo y no lo pudieron hacer, por lo que prolongaron sus vacaciones en casa”.

La vida de marinero es muy dura. Echan largos periodos de tiempo en el mar, encerrados en un barco, sin ver a sus familias. “Estos días de confinamiento han sido un aburrimiento muy grande solo pudiendo salir a hacer la compra. Sin embargo, dentro del barco el confinamiento se lleva mejor porque estamos entretenidos trabajando”, apunta José Manuel Goyás, calderero.

Los marineros agradecen conservar sus puestos de trabajo y no verse afectados como está ocurriendo en otros sectores. “Donde estamos seguimos cobrando igual. Mucha gente no ha tenido esa suerte. En la costa hay mucho barco parado. Mucha gente dejó de trabajar y no está cobrando. Esto va a afectar mucho a la economía”, afirma Manuel.

Por su parte, el baionés Juan Carneiro, tripulante del Artza, señalaba que ellos no se están viendo perjudicados por despidos ni ERTES y cobrarán lo mismo. “Estamos muy contentos. Vamos muy animados como siempre”.

La empresa ha tomado medidas para garantizar una campaña atunera sin contratiempos. Les ha hecho pruebas del coronavirus a todos los marineros que están a punto de embarcarse. De esta forma, podrán trabajar sin necesidad de guardar una distancia social cuando se encuentren embarcados. Además, les facilitó guantes y mascarillas para usarlas durante el traslado.

Las empresas atuneras vascas que contratan marineros gallegos también han adoptado medidas de seguridad en las embarcaciones para prevenir el coronavirus. Se ha limitado al máximo el acceso a los barcos de personal externo y que los miembros de la tripulación puedan bajar a tierra.