CEDIDA

Como en “Fuenteovejuna, todos a una”. Medio centenar de vecinos de Cristelos (Tomiño) y de la comarca de O Baixo Miño, se echaron a la calle para frenar una tala de árboles centenarias que plantaron sus abuelos a las orillas de la carretera provincial EP-3101.

La movilización vecinal a través de las redes, de grupos de WhatsApp y de la prensa dio su fruto y esta mañana, dos operarios de la Diputación de Pontevedra informaban a los vecinos que la tala no se realizaba porque “había sido un error”. “Marcaron árboles para talar de especies protegidas y no se pueden cortar”, señalaron los vecinos.

Según estos vecinos, los árboles están plantados al lado de la carretera y “no en un bosque, como los eucaliptos que están próximos al lugar y son pirófilos (una planta pirófila es una especie vegetal que tiene afinidad con el fuego). La tala se pretendía realizar en cumplimiento de la vigente Ley gallega en materia forestal por el riesgo en caso de incendio.

Estos árboles, además del valor natural, tiene un valor sentimental para los vecinos de Cristelos”, señalan.