ALFREDO // Un grupo de vecinos afectados concentrados en Pías

Una vez más, el jabalí se convierte en uno de los principales enemigos de los agricultores gallegos. Estos animales salvajes se acercan a los cultivos que florecen en las fincas y campos, destrozando todo a su paso. Eso es lo que les está pasando a los vecinos y agricultores de Pías, en O Rosal, que ven como la cosecha de hierva y maíz que usan para dar de comer al ganado en invierno, desaparece tras el paso del “cerdo salvaje” y piden soluciones urgentes para acabar con esta situación, “que nos está arruinando”.

Aseguran que han remitido un escrito a la Consellería de Medio Ambiente para que les dé permiso para “meter aos cans para escorrentalos e que escapen para o monte, pero non nolo concede. Non queremos matalos, só espantalos para que non nos coman a colleita. O ano pasado fixémolo e deu moi bo resultado”, señala Javier Rivero, presidente del Tecor Societario Campo do Couto.

Rivero explica que “este ano hai máis jabalíes que nunca e están metidos en zonas de seguridade, preto das casas. Ademais, estamos en parón de máxima sensibilidade, que vai desde maio a xullo, polo que non podemos facer batidas. Non podemos facer nada, estamos atados de pés e mans”.

La situación es insostenible para estos ganaderos. Las pérdidas económicas son muy cuantiosas. Aseguran que los jabalíes les comen el maíz que acaban de plantar y los rulos de hierva que usan para darle de comer al ganado en invierno. “Que lle imos a dar aos nosos animais no inverno?. Quen nos vai a pagar isto?. A que estamos a esperar, a que os animais nos coman a nós?”, se pregunta Gustavo Expósito, vecino y ganadero.

Este empresario, con más de 100 cabezas de ganado, afirma que si no tienen pasto para darle de comer al ganado tendrán que comprarlo, por lo que las perdidas pueden rondar los 15.000 euros al año.

Sergio Gómez Peixoto es otro de los ganaderos de O Rosal afectado. Con cerca de 50 vacas y otras tantas ovejas y cabras advierte del peligro que supone que el jabalí campe a sus anchas por las fincas. “Temos medo de que o porco salvaxe contáxielle enfermidades como a tuberculose aos nosos animais. Rompen aramados, desfán as bólas de silos e esnaquizan os pastos. Estamos moi cansados deles e a situación vai a peor. Isto nos vai levar á ruína, é desesperante”.

Ricardo González tiene 75 años y es cosechador de maíz. Lleva toda su vida plantando esta especie y no recuerda nada igual. “Plantei millo para os animais de casa, galiñas e porcos, e aos poucos días desaparece. O xabaril cómeos. No que vai de ano, xa tiven que plantar tres veces o millo, porque o comeron”, explica.