Cientos de personas llegadas de varios puntos de la provincia, asistieron este domingo al primer curro de la temporada en Galicia. Esta rapa reunió en A Valga, Oia, tradición y fiesta alrededor del caballo de A Groba.
El espectáculo etnográfico más antiguo de Galicia se vivió con expectación. Unos 300 caballos y unos 65 potros entraron este año el curro de A Valga, que se celebra cada segundo domingo de mayo.
A primera hora de la mañana se reúnen los ganaderos en los montes de Oia y O Rosal. Tras toda una jornada matinal de búsqueda de los equinos criados en libertad en las sierras de O Galiñeiro y A Groba, las burras o garranos comenzaron a entrar en el recinto a las cinco de la tarde.
La épica lucha cuerpo a cuerpo entre ganaderos y «burras» despertó gran interés por el público asisten que inmortalizaba el momento con cámaras y móviles. Algunos aprovecharon la jornada dominical para hacer una comida campestre en familia o comer churrasco en alguno de los puestos instalados para la ocasión.
Los ganaderos entraron en el curro para coger con lazos las “burras” que después desparasitan, les cortan las crines y las marcan a fuego. A los potros, además de marcarlos, se le implantan un chip. Muchos también aprovecharon esta cita para comerciar con los animales, cuya carne es muy apreciada.
El presidente de la Asociación de Ganaderos del Curro de A Valga, José Fernández Martínez, agradeció a la Comunidad de Montes de Loureza y al Concello de Oia, la limpieza del monte para poder celebrar en mejores condiciones este curro.
El próximo curro será en Torroña, el primer fin de semana de junio y después el de Mougás, el siguiente domingo, ambos en Oia.
