ALFREDO // Izan y su hermano Marlon en medio del Titanic. A los extremos, su padre Miguel y su tío Fernando.

A sus ocho años, Izan Ríos García no solo conoce al dedillo la historia del Titanic, sino que también ha conseguido que su sueño de tener uno propio se haga realidad. Con la ayuda de su tío Fernando Rambozzi, este pequeño de Nigrán ha construido una impresionante réplica del famoso transatlántico de 6,4 metros de largo y 2 de altura que ya surca, con humo saliendo de sus chimeneas, por el estuario de A Foz.

Todo comenzó con unos vídeos de YouTube que su padre le enseñó hace unos años. Aquellas imágenes del legendario barco hundido despertaron en Izan una fascinación sin retorno. Libros, documentales, maquetas… nada era suficiente. Hasta que un día, su tío Fernando, medio en broma, medio en serio, le lanzó una pregunta que cambiaría todo, “¿Quieres que construyamos un Titanic gigante?”. A los pocos días ya estaban manos a la obra.

“Fue un gran error preguntarle eso —bromea Fernando—. A los diez minutos de empezar ya se nos había ido de las manos”, afirma el tío del menor.

La construcción comenzó en enero. Emplearon tubos de electricidad, plásticos, desechos que Izan iba recogiendo aquí y allá, y toneladas de ilusión, tío y sobrino dedicaron diez fines de semana completos, desde las 9 de la mañana hasta las 10 de la noche, para dar forma a la réplica. “Si no venía, me echaba la bronca”, confiesa Fernando entre risas.

Izan no sólo fue el impulsor del proyecto, sino también su director. Él buscó los planos, dio instrucciones, corrigió errores y no dejaba pasar un solo detalle por alto. “Si no le hacías caso, tenías que volver a empezar”, reconoce su tío.

El barco está construido sobre un kayak, lo que le da estabilidad y flotabilidad. Funciona a motor o a pedales, y puede transportar a dos personas en su interior de manera totalmente segura. Las chimeneas, hechas de vinilo, lanzan humo gracias a un ingenioso circuito con máquina de humo, recreando con precisión la imagen del Titanic original. Y sí, como el auténtico, solo tres de las cuatro chimeneas son funcionales; “la cuarta era puramente decorativa”, señala el menor.

Los botes salvavidas se hicieron con cartones de leche cortados por la mitad, y no faltan los detalles: ventanas, pasajeros, anclas, puertas abatibles, bocina… todo está cuidadosamente representado, “o si no, no es el Titanic”, sentencia Izan, convencido.

El pasado sábado, la embarcación fue oficialmente bautizada con unas botellas de hielo que Izan, vestido del Capitán Edward John Smith, y si hermano Marlon, también vestido de marino, rompieron contra el casco, en una ceremonia que reunió a familiares, amigos y curiosos que no quisieron perderse el momento.

Desde entonces, el Titanic de Izan ya ha surcado las aguas de A Foz, llamando la atención de bañistas y paseantes que se detienen para fotografiar la insólita escena. “Lo disfrutamos paseando por la bahía. Incluso pusimos un iceberg flotando para recrear el famoso naufragio”, cuenta Fernando, orgulloso del resultado y, sobre todo, del empeño de su joven sobrino.