La banda «Los Hermanos Zapruder», nacida en 2012 a caballo entre el Val Miñor y Santiago de Compostela, volvió a sonar en directo el pasado sábado 1 de noviembre con un esperado concierto en el Casino de Sabarís, Baiona, nueve años después de su última actuación.
El grupo, que desde sus orígenes se ha caracterizado por recrear la atmósfera íntima del blues y la música de raíz americana en pequeños locales con audiencias reducidas, regresó en formato quinteto, con Ana Viéitez a la voz, Jann Zerega al bajo, Germán Prieto en la guitarra, Franc Górriz a la batería y Diego Sampedro al piano y órgano.
Su repertorio original, definido por los propios músicos como un “compendio de sentimentos”, combina emociones intensas como el desamor, la ira, la decepción, la tristeza o la pasión, abordadas desde una perspectiva sincera. “Unha vida sen dor é unha vida incompleta. De feito é esencial abrazala e mesmo amala, porque rexeitar o negativo quitaríalle valor a todo o positivo que a vida e as relacións cos seres queridos nos ofrecen”, explican desde la banda.
Su música, aseguran, “está cociñada a fogo lento, con leña de carballo na lareira da vida”, una metáfora que refleja el espíritu con el que han regresado a los escenarios, el de quienes hacen arte desde el corazón, sin artificios, y con la pasión intacta.
Con este regreso, la formación abre una nueva etapa en la que pretende retomar los directos y compartir con el público su particular forma de entender el blues, un género que, en sus propias palabras, “é dor e tamén é luz”.

