Lino Escurís

El Atlético Guardés sorprende y confirma su buena forma. El equipo miñoto remontó este miércoles en A Sangriña para vencer en el último cuarto a un Balonmano Elche que había dominado el partido durante toda la primera parte, gracias a una reacción impresionante en el cuarto final con la colaboración de una grada eufórica. Serrano volvió a ser goleadora con 8 tantos y la defensa bajo palos de Ana Marín en la segunda mitad fue decisiva.

El Guardés salió a la pista con fuerza, amarrando inmediatamente un parcial 3-1 que apuntaba alto. Sin embargo, el Elche pronto hizo valer la calidad de sus lanzadoras exteriores para asestar un 0-3 que, de una u otra forma, marcaría la tónica de los siguientes minutos (3-4, min. 10). Las de Prades perdieron ritmo y actitud progresivamente durante este primer período, dejando espacio para que el rival ilicitano se hiciera grande y abriese un hueco que podría haber sido mortal.

Estaba desconocido el anfitrión, demostrando una faceta que nada tenía que ver con las de sus últimas actuaciones. El desacierto en el lanzamiento fue el culpable de que Nicole Morales se metiese siete paradas en el bolsillo antes del ecuador, junto con varias pérdidas consecutivas que resultaron en balones transformados por un visitante mucho más avispado y contundente. Al descanso, la renta era de cuatro goles que en aquel momento parecían un ocho mil para el equipo miñoto (6-10, min. 30).

Pero las palabras de José Ignacio Prades en el vestuario devolvieron a las suyas la concentración perdida y, al regreso al 40×20, las caras ya eran otras. Siguió perseverando el Guardés e intentando aprovechar cada ocasión, aunque con una propuesta ofensiva todavía algo bloqueada en los minutos iniciales. El cambio de ritmo se daría progresivamente, si bien el 1-1 del primer parcial tras el regreso era un signo de limitación de daños ya positivo (7-11, min. 35).

Y poco a poco el ambiente empezó a caldearse, de la mano de una reacción local que ya era más que palpable. Blazka Hauptman hizo de tripas corazón tras una primera parte muy desacertada por su parte y comenzó a verse su fiereza defensiva habitual, dejando al Elche sin opciones en acciones que hasta entonces habrían acabado en la red gallega; mientras Rosane Serrano no perdía la esperanza en engañar a Morales después de las ocasiones en que le cerró la puerta antes del descanso, para terminar coronándose como máxima anotadora por tercer partido consecutivo (8 goles). Tanto fue así que, para deleite de una grada de A Sangriña que era la octava jugadora, el local cometía la hazaña y empataba el encuentro a falta del último cuarto (13-13, min. 45), precisamente gracias a un acierto desde los siete metros de la joven central de Lemoa.

A partir de entonces el visitante alicantino se quedó desarmado, a pesar de contar todavía con margen para la recuperación. No fue una lucha nada sencilla, y cada balón costó sangre y lágrimas a un Guardés decidido a dejar atrás su actuación inicial para imponer su garra habitual. El epílogo fue igualado a más no poder, con una ventaja mínima para las anfitrionas a falta de cinco minutos (17-16, min. 55). Y, aunque no por no pelear, lo cierto es que no llegarían ya más goles para el Balonmano Elche hasta el pitido final.

Los dos últimos minutos fueron una auténtica lucha de pizarras entre Prades y Zabalegui. Pidió el tiempo muerto el segundo para intentar el último ataque que le permitía tener algo que decir, pero se fue el balón de Carmen Figueiredo gracias a una Ana Marín que encadenaba la enésima parada crucial de este cierre de partido (19-16, min. 58). Y llegó entonces el turno del técnico de Petrer, que planificó el ataque final, con la participación de la guardameta malagueña incluida, para sostener una presión ilicitana que superaba el medio campo a la desesperada. Pero nada fue suficiente y María Palomo encajaba su tercera diana en la red de Morales para clausurar el marcador con una victoria de las que mejor saben para las suyas (20-16, final).

El equipo miñoto disfrutará ahora del parón de selecciones, que terminará para él de forma prematura el próximo 29 de septiembre en Lanzarote, con una visita al Zonzamas prevista para ese fin de semana pero que ha tenido que adelantarse por coincidencia con su estreno en la European League. Mientras tanto, el próximo miércoles 23 el pabellón de A Sangriña volverá a acoger el mejor balonmano con un amistoso entre las suyas y la Selección absoluta de Portugal, a las 19.00 horas.

José Ignacio Prades: “Las chicas han sabido compensar perfectamente el trabajo en grupo”

El entrenador del Guardés, José Ignacio Prades, consideraba este un partido “muy importante” para las suyas, entre “dos equipos que llegábamos en muy buena dinámica en esta tercera jornada”. En el primer tiempo, reconoce que a pesar del buen arranque inicial, “no hemos sabido gestionar ese tramo desde el ecuador hasta el descanso, con muchísimos errores en ataque, y no hemos conseguido dar con las teclas para atacar su gran defensa”. Celebra el técnico la reacción de una segunda parte “mucho más solvente”, en la que se ha “subido el listón defensivo y, ofensivamente, hemos estado mucho más acertadas”.

Para él, la clave ha sido fruto del esfuerzo y el trabajo colectivo. “Era un reto muy complejo, sin dos de nuestras jugadoras, Ceci y Elena”, apartadas ambas de la convocatoria por lesiones con alcance por determinar, por lo que “creo que hay que felicitar a las demás por saber compensar perfectamente el trabajo del grupo y, sobre todo, por aportar muchísimo ánimo, calma y serenidad en momentos en que lo necesitábamos”.

Crónica: Elena García