ALFREDO

Apunto de cumplir cien años, el viejo faro de Cabo Silleiro recobró ayer vida tras más de un año a oscuras y una reforma integral en la que la Autoridad Portuaria de Vigo ha invertido más de un millón de euros para convertir el emblemático inmueble en un hotel marítimo. Su haz de luz, visible a más de 29 millas náuticas, gira de nuevo para guiar a los marineros a enfilar la Ría de Vigo y Baiona.

En enero se tenía previsto rematar los trabajos en el sistema de iluminación, pero el paréntesis forzoso del estado de alarma obligó a retrasar las obras, y en junio, la empresa valenciana Mediterráneo Señales Marítimas, encargada de la restauración de la cúpula, finalizaba la instalación eléctrica para equipar al faro con la última tecnología.

“Hemos instalado dos bombillas de descarga de 400 W de tecnología LED, con dos motores trifásicos y un cambiador de lámparas, para que en caso de que se funda una, el sistema cambia automáticamente a la siguiente, y, en caso de que está también se dañe, entra en funcionamiento la baliza de emergencia, que dará apoyo a la señalización marítima”, indicó David, técnico de Mediterráneo Señales Marítimas.

El sistema cuenta además con dos motores trifásicos con sensores de rotación para que cuando uno falle entre el otro en funcionamiento y, si este también fallase, entre la baliza de emergencia.

La empresa valencia fue también la encargada de la restauración de la cúpula que corona la torre del faro a 85 metros de altura. La cripta roja es la original de 1924 y está hecha en hierro fundido, cobre y latón. Está apoyada en una vidriera forjada con 64 cristales triangulares de 4 metros diámetro y más de 3 metros de altura. Todo el conjunto mide entre siete y ocho metros de altura y pesa 9 toneladas.

Vídeo: Así es el faro de Cabo Silleiro por dentro