Desde el comienzo de esta crisis, las personas con problemas de salud mental de las comarcas de Val Miñor, Baixo Miño, O Condado, A Paradanta y Salceda de Caselas están recibiendo una atención telefónica continúa por parte de los profesionales de Avelaíña.

Las excepcionales circunstancias provocadas por la pandemia de COVID-19 afectan a toda la población, pero inciden de forma muy especial en las personas con una enfermedad mental grave, al ser un grupo más vulnerable a las reacciones psicológicas que sufrimos todos. Desde que comenzó el estado de alarma por el coronavirus, su mundo se ha trastocado, desencadenando situaciones de miedo e incertidumbre que les genera angustia y mucho sufrimiento, agravado por su patología.

Suspendidas las actividades presenciales en los Centros de Rehabilitación y Unidad de Apoio Comunitario, Avelaíña redobla estos días sus esfuerzos ante la dificultad añadida que supone la situación excepcional de la pandemia para este colectivo. En este sentido los profesionales de la Asociación se están dejando la piel en un trabajo que es primordial para adelantarse a las complicaciones, aliviando así situaciones de tensión, posibles crisis e incluso, ingresos hospitalarios.

Este servicio consiste en una atención telefónica diaria, con apoyo psicológico, seguimiento en la adherencia al tratamiento, recomendaciones de hábitos de alimentación, así como propuestas de ejercicio físico, o actividades para hacer más llevaderos estos días de confinamiento, tanto para usuarios como para los familiares que necesiten un acompañamiento más estrecho. Además de contar con un teléfono de guardia para todas las urgencias que pueden surgir.