La Praza do Concello de Nigrán se quedó pequeña para acoger a las más de medio millar de personas y decenas de motoristas de distintos clubes, que quisieron apoyar y pedir justicia para “Nacho” justo el día en el que hace un año una agresión grupal lo dejó casi muerto.
Con mucho valor y coraje, Nacho escribió su pesadilla en una carta que colgó en las redes sociales y que su madre Lupe leyó entre lagrimas en la concentración que ella misma convocó. “Este año prácticamente me lo he pasado en mi habitación, en mi zona de confort, intentando hacer cualquier actividad que me mantenga la mente ocupada”, reseña el joven en la masiva y añade que, además de agradecer todas las muestras de apoyo y cariño, “me veo en un pozo sin salida, solo veo oscuridad, mientras los salvajes que me intentaron matar siguen disfrutando de su vida”.
Nacho contó al mundo su tormento tras ver en televisión el vídeo de la agresión a Samuel, lo que despertó en el joven las ganas de vivir. “Samuel no lo pudo contar, pero yo sí. Yo estoy vivo”, le dijo entonces a su madre. Y a raíz de eso, subió una foto suya a Instagram mostrando las heridas y cicatrices causadas por la brutal paliza, pidiendo al mismo tiempo, “justicia, por mí y por los que se han quedado por el camino”.
Tras la concentración en la que se podían leer diferentes pancartas con lemas como “justicia para Nacho”, “estamos contigo”, o “todos somos Nacho”, los motoristas quisieron dar una sorpresa al joven y se congregaron delante de su casa haciendo sonar los motores de sus motos. Nacho salió al balcón dando las gracias entre lagrimas a los presentes. Instantes después, bajó a la calle y, emocionado, se abrazó a su familia, a sus amigos, a los moteros e hizo rugir su moto de la que tanto disfrutó y que a día de hoy aún no ha podido volver a coger.



