Un grupo de 50 estudiantes internacionales de la Universidad de Vigo participó esta semana en una excursión por Baiona y A Guarda, organizada por la asociación Erasmus Student Network (ESN) Vigo, con el objetivo de dar a conocer a los jóvenes visitantes algunos de los lugares más emblemáticos del Baixo Miño y del Val Miñor.
La actividad contó con la colaboración del Museo Casa de la Navegación de Baiona, el Concello de A Guarda y el Patronato del Monte Santa Trega, que facilitaron visitas y explicaciones guiadas en ambos municipios.
De la carabela “Pinta” al Monte Santa Trega
El recorrido comenzó con la recogida de los participantes procedentes de países como Italia, Alemania, Polonia, Francia, México, Turquía, Eslovaquia o Bulgaria en Pontevedra y Vigo, rumbo a su primera parada, Baiona. Allí, los estudiantes visitaron el barco-museo “La Pinta”, gracias al apoyo del Museo Casa de la Navegación, donde pudieron conocer la importancia histórica de la villa en el descubrimiento de América.
Tras un paseo por los alrededores del Parador Nacional y el paseo marítimo, la mañana culminó con una cata de ibéricos y sesión vermú en la jamonería Xacoba, una experiencia que permitió al grupo disfrutar de la gastronomía gallega en un ambiente distendido.
A continuación, el grupo se desplazó a A Guarda, donde ascendieron al Monte Santa Trega, con entrada gratuita ofrecida por el Concello y el Patronato. Allí recibieron una explicación sobre la historia y la cultura celta, y pudieron disfrutar de las vistas panorámicas de la desembocadura del Miño y la frontera con Portugal.
«Los Erasmus se asombraron por la belleza de la desembocadura, la proximidad con Portugal y la conservación de los castros», comenta Irene Pérez, presidenta de ESN Vigo, destacando la buena acogida y colaboración institucional recibida.
La jornada finalizó con una visita al puerto de A Guarda, donde los estudiantes participaron en un juego fotográfico que les permitió descubrir rincones como el dique, la playa y las coloridas fachadas del barrio marinero. El regreso a Vigo estuvo acompañado de un espectacular atardecer, el broche perfecto para una jornada que combinó historia, naturaleza y convivencia intercultural. “La visita fue un éxito absoluto, los estudiantes adoraron los lugares y se dejaron enamorar por ellos”, resume Pérez con satisfacción.

