ALFREDO

El pazo de Cea está blindado por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Este lunes, comité de empresa y representes de Alcoa se reúnen en Nigrán para llegar a un acuerdo sobre el futuro de la factoría.

Con todo ello, Alcoa prepara el expediente de regulación de empleo tras el fracaso de su venta. La Xunta y el Gobierno central acusan a la multinacional estadounidense de actuar de mala fe, y el comité de empresa dice que no va a permitir que paren las cubas de la factoría de San Cibrao.

La intención de Alcoa es negociar con el comité de empresa el despido de 534 empleados de la factoría, algo inasumible para los representantes de los trabajadores.

La multinacional estadounidense rompió las negociaciones con Liberty House una hora antes de que finalizará el plazo establecido, y rechazó incluso la propuesta del Gobierno central, que estaba dispuesto a comprar temporalmente la planta de San Cibrao a través de la SEPI.

Administraciones y trabajadores aseguran que van a seguir luchando unidos para garantizar la continuidad de la factoría de San Cibrao. El presidente del comité de empresa, José Antonio Zan, denunció que la multinacional estadounidense condicionó a «despidos firmados» una ampliación del plazo de negociación con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) para la venta de la fábrica.

Durante una pausa de la mesa negociadora con la empresa en Nigrán, Zan criticó que Alcoa expusiera que «los despidos tenían que estar aceptados para dar más plazo de negociación» sin informar de este requisito a los trabajadores. En este sentido, el presidente del comité de empresa tachó de «auténtica vergüenza» la actitud mostrada por Alcoa, a la que acusó de actuar con «mala fe». Así, incidió en que contaba con dos posibles compradores para su planta de San Cibrao, la SEPI y la británica Liberty House.

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