ALFREDO // Pilar y su marido con una foto de Nerón.

No están siendo días fáciles para Pilar Comesaña y su familia. El pasado domingo día 8, su perro Nerón murió de forma cruel, “envenenado”. Así lo denuncia esta vecina de San Salvador de Tebra, en Tomiño, que a sus 66 años nunca le había pasado nada igual.

“El perro era la alegría de la casa. Tenía 12 años, estaba vacunado y con chip. Todo el mundo lo quería. No le hacía daño a nadie. No entendemos quien quiso acabar con la vida de Nerón de forma tan inhumana”, comenta aún conmocionada por lo sucedido Pilar.

Todo ocurrió en torno al mediodía del domingo día 8 cuando llegaron casa y no encontraron al animal. “Estaba siempre dentro de la finca que está cerrada. Nunca salía y nos extrañó mucho. Lo llamamos y nos respondió. Estaba delante de casa en medio de un campo lleno de agua, súper hinchado y se quejaba muchísimo. Lo pusimos en una tabla porque nos daba la sensación de que no lo podíamos coger en brazos y lo llevamos a la veterinaria”, explica Pilar.

En la clínica le hicieron pruebas, pero nada pudieron hacer por salvar la vida de Nerón. “Empezó a echar espuma por la nariz y por las heces. Por los síntomas que tenía, la veterinaria nos digo que pudo ser envenado y que no se podía hacer nada porque estaba muy mal y tuvo que sacrificarlo para aliviarle el dolor”, señala entre sollozos su dueña.

Pilar encontró a Nerón cuando era un cachorro en el centro de Tomiño. Tenía sólo un mes y medio de vida y lo adoptó. Era como un miembro más de la familia. “Los demás animales de la casa lo echan mucho de menos. No se explicar cómo me siento. Es una impotencia muy grande, rabia y enfado, al mismo tiempo. No hay derecho a que le hagan esto a un perro tan bueno. Lo peor es que el que lo hizo también pude envenenar a una persona”, comenta Pilar, quien ya ha puesto una denuncia ante la Guardia Civil.