Parte del equipo de dermatología en el hospital Meixoeiro

Dermatólogos del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (CHUVI) alertan de un mayor riesgo, este verano, al tomar el sol, tras el período de confinamiento provocado por la pandemia del COVID-19. El llamamiento a una mayor protección de la piel en la exposición al sol se produce especialmente hoy, cuando se celebra el Día Mundial del Cáncer de Piel.

Este verano la piel estará más sensible a la radiación ultravioleta ya que no hubo período de adaptación a la luz solar derivado del confinamiento. “Por iso, o risco de queimaduras é maior e hai que ser moi estritos coas normas de fotoprotección”, explica la dermatóloga Celia Posada, coordinadora de la Campaña de Euromelanoma en Galicia.

Entre las principales recomendaciones, la doctora Posada indica evitar la exposición excesiva y en horas centrales del día; usar ropa protectora, con gafas y sombreros y aplicar fotoprotectores con alto índice de protección frente al UVA y UVB en las áreas del cuerpo descubiertas. Esta aplicación conviene hacerla 30 minutos antes de la exposición y repetirla cada 2 horas.

El melanoma es uno de los diez tipos de cáncer más frecuentes, pero también es uno de los menos complicados de prevenir. El incidente del cáncer de piel está aumentando de forma alarmante en las últimas décadas. En concreto, los casos globales de melanoma, responsable del 95% de las muertes por cáncer de piel, aumentaron un 50% en la última década, según los datos que maneja el servicio de Dermatología del CHUVI, que dirige el doctor Ander Zulaica, y que coinciden con las cifras que ofrece la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Lo aconsejable es que la propia persona vigile periódicamente la evolución de los lunares que tiene en su cuerpo y si se produce alguna variación en alguno de ellos se ponga en contacto con su facultativo.

Los cambios en los lunares que pueden alertar de la posible patología suelen ser asimetría (una mitad comienza a tener un aspecto diferente a la otra), bordo (irregular, ondulado o mal definido), color (diferentes tonos de marrón y negro en el mismo lunar, aunque a veces puede ser blanco, rojo o azul), diámetro (puede variar de un tamaño pequeño hasta más de 6 centímetros) y evolución (se ve que va cambiando de forma o de color). Otros cambios pueden ser la aparición de dolor en el lunar, picazón o sangrado.

La Unidad de Melanoma del CHUVI diagnostica cada año entre 35 y 50 melanomas. Una cifra que aumentó ligeramente. La vía rápida para pacientes con sospecha de melanoma atendió el año pasado a unas 300 personas. La mayor prevalezca se produce en los mayores de 50 años y está derivada de una excesiva, en el necesariamente prolongada, exposición a la radiación UV.

Consecuencias de la pandemia

La concienciación sobre el cuidado de la piel y la pronta consulta de lesiones cutáneas sospechosas se hace, si cabe, más importante en época COVID19. Un estudio realizado en varios hospitales españoles recién publicado demuestra que la pérdida de la actividad asistencial y la reticencia para solicitar citas médicas por miedo al contagio del virus derivan en un crecimiento de los tumores cutáneos y, por consiguiente, en un peor pronóstico para el paciente.