CEDIDA

El invierno está llamando a la puerta. La borrasca Dora que desde este viernes azota a Galicia, ha traído fuertes vientos, frío, nieve y olas de 8,7 metros en Cabo Silleiro, que ha obligado a amarrar la flota pesquera.

A Guarda ha sido la primera en dar la bienvenida a esta borrasca atlántica que arribó a la costa con vientos de casi 70 km/h. Unos vientos que tiraron árboles en Oia y en Val de Miñotos, farolas, postes telefónicos y hasta levantó tejados en la villa marinera.

A primera hora de la mañana, el 112 movilizaba al GES de A Guarda para retirar un depósito de agua que se desplomó de un tejado por la fuerza del viento en la calle Baixo Muro. Poco después, el viento se llevó una cama elástica del interior de un patio de una propiedad particular. Unos vecinos daban la voz de alarma al encontrar el artículo en medio de la carretera de O Castro y la ataron a una señal para evitar males mayores.

Además de la rotura de un poste de teléfonos en A Gándara, una farola del alumbrado público se cayó sobre la calzada en la calle Coruña sin causar daños personales. En el puerto, un mástil también se desplomó sobre un coche causando daños materiales.

Las rachas de viento también afectaron a las instalaciones del Club de Remo Robaleira. Parte de su tejado se vio afectado y se está a la espera de que mejore el tiempo para valorar los daños.

Predicción sábado:

El sábado Galicia continuará en la influencia de una borrasca centrada al norte de Francia y con aire frío en las capas medias y altas de la atmósfera. Así se espera una jornada de cielos muy nubosos con chubascos más frecuentes y persistentes en la mitad norte donde podrán venir ocasionalmente acompañados de granizo. La cota de nieve comenzará en los 700 metros e irá en progresivo ascenso hasta los 900 metros a la noche. Las temperaturas quedarán sin cambios significativos. El viento soplará fuerte del noroeste.