El verano trae consigo la llegada masiva de turistas a las zonas de costa. Baiona y Nigrán, dos de las localidades más turísticas de Galicia, no son una excepción que ven como en la época estival su población se dispara.

Esa masiva afluencia de visitantes trae no sólo beneficios, sino también otro tipo de situaciones que intentan estafar y aprovecharse de la gente de la zona, especialmente de aquellas empresas que prestan servicios públicos.

Ese es el caso de un establecimiento de hostelería de Patos, donde el pasado lunes 22 de agosto a mediodía, momento de más trabajo para el local, recibió la visita de un cliente que se sentó en la barra y pidió un agua. “Cuando fue a pagar le dijo al camarero que vendía flores en Samil y que tenía muchos billetes de cinco euros. Entonces sacó un fago de billetes de 5 y le pidió que si le cambia 300 euros por billetes más grandes. Al ver la negativa del camarero, le ofreció una comisión de 20 euros, y como persistía en no cambiarle el dinero, le subió la oferta a 50 euros”, explica el gerente del local.

En ese momento entró en juego el dueño que observaba la escena desde una esquina de la barra. “Como nadie da duros a cuatro pesetas, desconfié. Le pedí al cliente, que tenía acento portugués, era delgado y de unos 40 años, que me diera los billetes que se los pasaba por la máquina para ver si eran falsos o de curso legal. Entonces el hombre dijo que iba al baño, pero al final se fue del local”, explica el propietario, quien puso los hechos en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para alertar a los demás establecimientos de la zona.

Esta es la primera vez que este local de Patos, con más de dos décadas abierto al público, sufre un «posible calote«. “Es que no sólo llevaba el fago de 300 euros en billetes de 5 que quería cambiar, sino que también tenía la riñonera llena de esos billetes. Probablemente más de 500 euros. El camarero dijo que nunca había visto tanto billete de cinco euros junto. Estaba sorprendido”, explicó.

Nigrán no es la única localidad donde los timadores echan la caña a ver si pican. Las zonas costeras de España está plagada de gente que quiere ganarse la vida a cuenta de engañar a los demás. En los últimos años, ha surgido un nuevo intento de estafa a los establecimientos de hostelería y comerciantes, el denominado timo del cambio de los 50 euros.

El modus operandi de estos individuos comienza con el uso por parte del timador de un billete grande, normalmente de 50 euros, con el que pide una consumición de poco valor. Cuando paga y el dependiente mete el billete en la caja, el timador finge recordar que tiene el importe exacto en monedas.

En el momento en el que el trabajador le devuelve el billete para cobrarle en monedas, el estafador guarda el billete y rebusca en su cartera para encontrar el dinero. Generalmente este proceso dura un rato, lo que impacienta al comerciante que en ese momento tiene mucho trabajo.

Al cabo del tiempo, el dinero suelto no aparece, el cliente se disculpa y pide que le devuelvan el cambio del billete de 50 euros que ha entregado antes, que el dependiente ya le ha devuelto con anterioridad y él ha escondido.

Si hay alguna duda de lo que dice que ha pasado, el cliente no duda en gritar, exagerar y exigir derechos, formando parte del montaje, que sumados a la buena fe del vendedor, el agobio diario de esas horas y temporada y para evitar problemas consiguen que al final el timador se marche del establecimiento con el billete y el cambio.