El pasado 18 de septiembre de 2015 aparecía hundido en el puerto deportivo de Baiona el Vasskar, un barco con bandera belga de 22 metros de eslora y seis de manga.
Aquella mañana de viernes amaneció nublada. Fue en el momento en el que se levantó la niebla cuando los primeros marineros en ir a faenar se percataron del hundimiento del buque y dieron la voz de alarma. El personal del puerto desplegó el sistema anticontaminación con boyas y barreras absorbentes para contener las pocas manchas de combustible que el Vasskar arrojó al mar. El sistema funcionó a la perfección y no se registró ninguna incidencia medioambiental.
Afortunadamente su dueño, un ciudadano inglés, no se encontraba a bordo en el momento del hundimiento y no hubo que lamentar males mayores. Se cree que el hundimiento se pudo deber a una vía de agua.
Ahora, casi ocho meses después, el Vasskar sigue hundido en el fondo del mar de la bahía de Baiona esperando a que alguien lo reflote para que pueda continuar surcando los mares.
