La última edición del Festival de Cans supuso un gran éxito de público, con más de 10.000 visitantes en los cuatro días de duración, pero también dejó buenos datos en las cifras de impacto socioeconómico del evento. El festival aumentó considerablemente en esta edición el número de contrataciones laborales, alcanzando la cifra de 134 contratos, frente a los 121 de la pasada edición.

Del mismo modo, aumentó la cifra de proveedores locales, contratando servicios a cerca de medio centenar de empresas de cercanías, muchas de ellas pymes y empresas familiares, siguiendo la filosofía “kilómetro 0” del certamen. Estas empresas prestaron servicios de catering, imprenta, ferretería, papelería, asesoría o de limpiar los terrenos, entre otros.

De las 134 contrataciones realizadas, 64 fueron contrataciones directas, relacionadas con las áreas de producción, merchandising, transporte o trabajo en barras; 22 de servicios especializados de autónomos de áreas como comunicación, vídeo, fotografía, redes sociales, diseño gráfico o programación y 48 de contrataciones indirectas de empresas que prestaron servicios en el marco del festival, como limpieza e higiene, seguridad privada y montaje y desmontaje de carpas y equipos de logística. La mayoría de las personas contratadas pertenecen al Concello do Porriño, muchos de ellos a la aldea de Cans, y el resto proceden de ayuntamientos cercanos como Mos, Salceda de Caselas o Ponteareas.

Hace falta destacar también el impacto en la restauración y comercio locales, así como en los establecimientos hosteleros, que registraron en el fin de semana fuerte del festival un 100% de ocupación. Entre el 17 y el 21 de mayo el festival reservó de forma directa 146 habitaciones para acoger a las personas invitadas y trabajadoras de la organización, además de las habitaciones en hostales, pensiones y albergues reservadas por el público que asistió al festival. Entre ellas, había personas llegadas desde países como Francia, Inglaterra o Portugal, y de diversos puntos del Estado, como Madrid, Barcelona, Mallorca, Logroño, León o Valencia.

El Festival activó también un plan de movilidad y accesibilidad, buscando un evento sostenible, evitando en la medida de lo posible la presencia de vehículos en la aldea. Más de 3.000 personas utilizaron los autobuses que trasladaron al público hasta la aldea y de vuelta, y el festival trazó en este sentido un plan para viajes de invitados, superando por vez primera las llegadas en tren a los viajes en avión.

Se habilitó un plan específico para las personas de movilidad reducida, con un autobús específico adaptado, váteres móviles adaptados y rampas de acceso, como la construida para acceder las personas con sillas de ruedas y carros de bebé al Parque del Río.

A pesar del elevado número de personas que asistieron al festival, el equipo médico apenas tuvo dos incidencias leves, lo que da idea del comportamiento ejemplar del público que visita Cans.