El alcalde de Gondomar recibió esta mañana a la diputada socialista Leticia Gallego quien anunció la presentación de una iniciativa parlamentaria instando a la Xunta a acondicionar la rotonda de Elduayen, punto de alta siniestralidad al registrar numeroso tráfico rodado. Esta medida se toma junto a otras en el Parlamento gallego “tras rechazar las enmiendas a los presupuestos 2021 en las que se pedía al Gobierno autonómico que incluyera la partida para esta demanda histórica del municipio”.

Una idea en la que también incidió el regidor gondomareño, Paco Ferreira, que recordó que es responsabilidad de la Xunta actuar en la zona “al ser la intersección de la PO- 331 y la PO-340, ambas de titularidad autonómica, y porque estamos hablando de un punto negro en el que se registran muchos accidentes a lo largo del año, por lo que insistimos en que es necesario, urgente y muy importante que se acometa su remodelación”.

Ferreira recordó que son muchas las ocasiones en las que se trasladó esta cuestión a la Consellería de Infraestruturas y que “seguimos sin respuesta”. Explicó que en el punto confluye el tráfico procedente del Baixo Miño, Ramallosa y Vigo desembocando “en una rotonda inexistente, que no se adapta a las normativas vigentes y en la que a no hay señalización vertical de giro. Más que una rotonda podemos decir que los coches acceden a un obstáculo”, matizó el regidor.

Reiteró, junto a la diputada Leticia Gallego, que la Xunta “no puede delegar su responsabilidad y debe atender esta petición con la que solo se quiere acabar con un punto negro en la circulación y garantizar una movilidad segura”. En ese sentido, Ferreira explicó que “desde el Concello de Gondomar reivindicamos, pero también estamos dispuestos a ayudar o formar parte de un convenio de colaboración con la Xunta, en la que, como titular del vial, se comprometa a asumir la inversión necesaria”.

Desde el ejecutivo local se dieron ya pasos a la espera de que la Consellería de Infraestruturas responda, y se elaboró un informe que señala que “el punto se convierte en un cruce de vías clave para el pueblo de Gondomar y para el Val Miñor,en general. Su actual morfología de encuentro no permite que exista fluidez en los movimientos debido al reducido diámetro de la rotonda, que impide el giro de vehículos de grandes dimensiones; el mínimo espacio del carril de circulación que impide la entrada y circulación de varios coches a la vez en la rotonda, o la ausencia de carril de desvío de tráfico en caso de aumento de afluencia”.

Sobre la mesa una propuesta para solucionar este problema que supondría la actuación sobre una superficie de 3.000 metros cuadrados y una inversión aproximada de 725.000 euros que, “la Xunta debería incluir en sus presupuestos porque se trata de carreteras de titularidad autonómica y el único que buscamos y garantizar la seguridad de las personas”, concluyó Paco Ferreira.