Cerca de una treintena de personas, entre participantes, organización, equipo de apoyo y logístico, participaron en la II edición del Camino del Hermanamiento, que regresó a la carretera tras un año de ausencia por culpa de la pandemia. El domingo llegaban a la villa hermana donde eran escoltados en la entrada por agentes de la policía local y recibidos por representantes políticos en la Cámara Municipal lusa.

“Cando hai dous anos puxemos en marcha o Camiño do Irmandamento foi coa vocación de convertelo nun roteiro habitual e nun referente, e por iso, unha vez relaxadas as medidas da pandemia poñémonos en marcha de novo nesta segunda edición”, afirmó el alcalde Paco Ferreira, quien, al igual que en la anterior edición, acompañó al pelotón de vecinos que se sumaron a esta ruta cicloturista hasta el país vecino.

Un total de 18 participantes, acompañados por un equipo técnico y de apoyo logístico, se daban cita este sábado a las 9:00 de la mañana en la Praza de Paradela, punto de salida de la primera etapa, un recorrido de 85 kilómetros, pasando Tomiño para cruzar el puente internacional de Goián y desde Vilanova de Cerveira, continuar a lo largo de la N-13 por la costa hasta Esposende, donde pernoctaron.

La segunda etapa, el domingo 3 de octubre, cubrieron la distancia restante hasta la homónima Gondomar, con un total de 60 kilómetros, que transcurrieron por Póvoa de Varzím, Vila do Conde, Oporto, y, finalmente, la Cámara Municipal de Gondomar, donde el grupo fue acompañado en su entrada por agentes de policía local en bicicleta hasta la Cámara Municipal donde los representantes políticos dieron la bienvenida los integrantes de esta II edición del Camino de Hermanamiento Gondomar-Gondomar.

El regreso, como en su primera edición, se realizó en vehículos homologados para el transporte de las bicicletas, estimándose la hora de la llegada a la Estación de autobuses del municipio gallego a las 18.00 horas del mismo domingo día 3 de octubre.