Guerra vecinal en una parroquia de Baiona
BANDALLO // La granja "Cuatro Pinos" en Baíña

Baíña se encuentra en pie de guerra y la tensión se respira en el ambiente. Una pastora se ha visto obligada, tras una sentencia judicial, al cese del pastoreo libre de su ganado por los montes de la parroquia baionesa. Diana Pino ha entablado su particular cruzada y quiere que el peso de la ley recaiga sobre todos los comuneros.

Con ese fin, su padre, Ramón Pino, está denunciando todas las irregularidades urbanísticas que observa en las viviendas de Baíña tras no ser admitida su hija por los comuneros. Por el momento ha presentado media docena de demandas en el Concello de Baiona, en las que se incluye el centro cultural, asegura, “porque no tiene licencia”. En esta lista también se encuentran las viviendas del presidente y el vicepresidente, así como el bar de la comunidad de montes.

Pino cuenta con el asesoramiento de un abogado y un arquitecto. Entre los tres están examinando con lupa todas las edificaciones de la parroquia por lo que la lista podría aumentar en los próximos días. “Voy a llegar hasta el final y hacer lo mismo que han hecho ellos. De momento denuncié a cinco, pero hay 140 comuneros, los demás que se vayan preparando”, afirma. Pero este ganadero no se amilana y también quiere denunciar al Concello “porque no hace bien su trabajo”, asevera.

Tengo las vacas presas en la finca y gasto unos 4.000 euros al mes en su manutención. Tuve que malvender 40 reses”, declaró Diana, quien comentó también que “se meten conmigo por ser mujer”.

Por su parte el presidente de la comunidad de montes de Baíña, Juan Domínguez, no ha querido entrar en valoraciones y lo único que ha comentado es que “tuvieron dos juicios y perdieron los dos”.

BANDALLO // Ramón Pino en su taller de Borreiros