ALFREDO

Más de 50 días llevaban los percebeiros de Baiona sin salir a faenar. El estado de alarma decretado por el Gobierno el 14 de marzo frenó en seco la campaña de Semana Santa y el sustento de más de cien familias que viven directa o indirectamente del percebe. Los ingresos en la Cofradía de Pescadores La Anunciada de Baiona han caído cerca del 90 % y se espera un futuro incierto “peor que el del Prestige”, ya que el marisco no forma parte de la cesta de la compra.

“Nuestros ingresos salen del porcentaje de las ventas, si no hay ventas, no hay ingresos. Nuestros principales recursos son el percebe y el erizo, del que viven más de 120 personas que ahora están en paro, de baja o de ERTE, aún así, estamos manteniendo los 15 empleados de la Cofradía y toda su infraestructura”, declara la patrona mayor, Susana González.

El martes, tras unas obligadas vacaciones confinadas en casa, 27 percebeiros de a pie y 13 embarcaciones de a flote salieron a faenar. “Pudimos salir a trabajar porque cinco de nuestros compradores habituales nos pidieron percebe para la venta online, plazas y supermercados”, señala la patrona confirmando esa renovación de los canales de venta que ya se han constatado en otros sectores de la alimentación.

El resultado de esta primera jornada de trabajo fue satisfactorio, también a nivel anímico, ya que el sector es víctima de una paradoja que los mantiene en casa sin cobrar ninguna ayuda. Al no decretarse el parón total de la actividad, tampoco podían beneficiarse de las ayudas para los autónomos. «Nunca hubo una crisis así. Sólo podría compararse el impacto económico con la del Prestige, pero entonces hubo un respaldo económico, tanto a los marineros como a las cofradías que ahora no existe», advierte la patrona quien urge esas ayudas a las cofradías, «porque hasta ahora no ha habido ninguna, ni de la Xunta, ni del ministerio ni de Europa».

Entraron en lonja unos 140 kilos de percebe pequeño y mediano, “ya que fue lo que se nos pidieron”. El grande, de momento, no tiene mercado al seguir cerrados restaurantes y hoteles. Los precios oscilaron entre los 26 y 64 euros. “Mientras la restauración y la hostelería estén cerradas, las ventas no se recuperan. La crisis económica por la que estamos atravesando es muy dura y va a ser muy difícil salir de ella. La gente no va a ir a gastar el dinero a un restaurante porque no lo tiene”, explica la patrona.

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