La Xunta, a través de Turismo de Galicia, y el Concello de Oia acaban de crear tres rutas de senderismo señalizados, que suman casi 20 kilómetros de longitud, por el entorno natural de los Montes de A Valga. Dicha actuación fue ejecutada a través de un convenio entre ambas administraciones con un presupuesto de 45.553€ y el 65% fue sufragado por el ejecutivo autonómico al amparo de la orden de ayudas para la mejora de las infraestructuras turísticas del presente año.

Tras la finalización de los trabajos, la delegada territorial de la Xunta de Galicia en Pontevedra, Luisa Piñeiro, se acercó con el jefe territorial de Presidencia, Ramón Pereiro, hasta Oia y supervisó la actuación con la alcaldesa, Cristina Correa. Durante la visita, la representante autonómica valoró muy positivamente la dotación de un nuevo recurso turístico en Oia y destacó el “trabajo transversal, constante y creciente” de la Xunta para poner en valor las potencialidades de los ayuntamientos gallegos con el objetivo de aprovechar “todas las posibilidades y sinergias en la generación de riqueza que tiene el turismo y sobre todo aquel configurado de manera segura, como lo que ofrecemos en Galicia, que es un valor añadido en los tiempos actuales”.

La actuación pretende complementar la creación, el pasado año, de la Ruta do Mosteiro, que discurre por la zona de la costa y que también fue financiada por Turismo de Galicia. En esta ocasión, se optó por completar la red de senderismo de este término actuando en sus tierras altas y creando tres rutas en los Montes de A Valga conectando el curro que estrena las “rapas” gallegas cada primavera y los lugares de Mabia y Acevedo.

Así, se configuraron tres senderos denominados Ruta do Curro da Valga, circular con 4,7 kilómetros de longitud; Ruta dos Muíños do Calán, de 6,5 kilómetros; y Ruta dos Montes de Loureza, que es el más largo, con 7,8 kilómetros, y sirve de conexión entre las otras dos rutas. Todos ellos discurren por un entorno de montaña llena de restos prehistóricos, como mámoas o petroglifos; elementos de valor arquitectónico o etnográfico, como el Curro da Valga o los Muíños do Calán; y espacios de gran interés paisajístico y natural con determinadas zonas de mirador.

Los trabajos realizados, orientados principalmente a la señalización de senderos preexistentes, consistieron en la instalación de más de 200 paneles, postes, placas, flechas de madera, señales de carretera y cubrecontedores.