ALFREDO

A mí la última vez me amenazaron con darme una cuchillada”. Así de contundente se muestra César Cabreira, un vecino de la Rúa dos Pazos en Nigrán, quien relata como todos los veranos desde hace unos cinco años, él y el resto de sus vecinos, sufren “el sinvivir” de las fiestas que se organizan de jueves a domingo en dos pazos de la zona.

Más de una treintena de vecinos se concentraron en la tarde del miércoles para abordar un problema que, aseguran, les impide llevar una vida normal y que afecta a unas 350 viviendas del entorno. “Son fiestas a nuestro parecer ilegales, ya que los pazos están declarados como bien de interés cultural. Acaban a las siete y media de la mañana. El ruido es infernal y muchos tenemos que trabajar al día siguiente sin dormir. La gente sale borracha y en grupos. Es imposible decirle nada porque se enfrentan a uno y te amenaza. Cuando salen, el vandalismo se apodera de las calles”, afirman.

Declaran que tiene miedo porque los jóvenes, además de amenazarlos, cuando salen de los locales, van causando destrozos. ”Rompen los espejos de los coches, los rayan, van tocando el timbre de las casas, se llevan las macetas, en definitiva, van haciendo daño”, aseveran.

Aseguran que quieren dar a conocer su situación porque el Concello no atiende sus reclamaciones. “No sabemos por qué se paralizan todas las denuncias que hacemos en el Concello. Hicimos y presentamos una recogida de firmas, y tampoco recibimos contestación por parte del Consistorio. Avisamos a la Guardia Civil y nos dice que es competencia de la Policía Local y esta no sabemos que haya hecho nada al respecto. Al final, lo único que nos queda es llevar el caso al juzgado, caiga quien caiga, porque lo que queremos es descansar”, apuntan insistiendo en su impotencia. “Llevamos años así, con todo este ruido y vandalismo sin que nadie lo solucione”, señala Natalia Costas, otra vecina afectada.

“Sentimos la situación de los vecinos y les pedimos un poco de paciencia más porque estamos muy cerca de conseguir que cese esa actividad», asegura el alcalde de Nigrán, Juan González. «Somos muy conscientes del malestar de los vecinos y estamos de su lado. No nos gusta para nada la actividad que desarrolla el pazo de Urzaiz los fines de semana y querríamos que esta cesase inmediatamente, pero para ello tenemos que actuar con total seguridad jurídica y paso a paso, ya que ellos se aferran a los resquicios legales de la ‘Comunicación Previa de Espectáculo Puntual’ de la Xunta de Galicia para poder desarrollar estos eventos sin vulnerar la ley”, indica González.

El regidor compara la situación con el caso de la discoteca Ramallosa 2000. “La sufrí como vecino e incluso siendo alcalde hasta que conseguimos legalmente que cesasen de realizar su actividad en esas condiciones que perjudicaban claramente a los vecinos debido a ruidos, vandalismo e incluso peleas”.

González asegura que ya han reforzado la presencia policial en la zona “imponiendo también sanciones. Obligamos a la empresa a contratar seguridad privada que controla también el entorno del pazo. Ahora el problema es más el ruido que genera la música en el interior, que entendemos que es molesta porque es hasta altas horas e impide descansar con normalidad, por eso continuamos con esta batalla legal que, entendemos, es lenta, pero es la que tenemos que seguir porque no podemos ordenar un cierre sin tener todo el respaldo jurídico de nuestro lado”, finaliza el regidor.