ALFREDO

Los hosteleros del Val Miñor salieron hoy a la calle para protestar por la difícil situación que está atravesando el sector, castigado duramente por las consecuencias de la pandemia, y que ahora ve como el cierre perimetral de Vigo, Gondomar, Tui o Nigrán los está llevando a la ruina.

Tras la protesta delante de cada concello, los empresarios de uno de los sectores más importantes de la comarca, se concentraron en el puente de A Ramallosa para mostrar su indignación por un cierre forzoso que los está llevado a la «muerte» y exigir ayudas inmediatas y directas a la hostelería.

Obligados muchos de ellos a bajar las rejas de sus negocios, denuncian la criminalización de un sector que cumplió todas las normas establecidas y que no ve la luz al final del túnel. “Estamos en el límite. Muchos compañeros ya cerraron el local. Nosotros no somos el virus ni el problema. En nuestros locales no hay contagios. Todo lo que nos dijeron que teníamos que hacer desde el principio lo hicimos, desde mantener las distancias de seguridad y el aforo a la limpieza extrema”, explica Pedro Villamarín, del Recuncho do Mariñeiro de Baiona.

Matiza este empresario que, aunque no cerraron Baiona, la villa “está en el limbo, en tierra de nadie. No vienen los clientes por el cierre perimetral. Esto no nos afecta sólo a nosotros, sino que también perjudica a mucha gente. Somos la parte más alta de una pirámide en la que está el pescadero, el carnicero, el representante de vino, el marinero e incluso nuestros empleados, que, si seguimos así, los tenemos que despedir y no queremos”.

Marcos Comesaña, presidente de la Asociación de Comerciantes e Empresarios de Baiona, (Aceba), afirma que, aunque la villa no está cerrada como Nigrán o Gondomar, los empresarios lo están pasando muy mal porque “nos tiene físicamente aislados. La gente de fuera no puede venir y sólo vivimos de los clientes del pueblo, por eso, reclamos ayudas inmediatas y directas a la hostelería, para que este sector tan importante en el Val Miñor no se muera definitivamente”. Al mismo tiempo asegura que este virus es un “arma letal, que está perfectamente configurada para que sólo se infecte la gente en la hostelería, cuando es el sector que más está luchando contra el coronavirus”.

Son cientos los empresarios del sector en el Val Miñor castigados por esta crisis. No sólo se ven obligados a cerrar sus negocios, sino que, además, tienen que afrontar igualmente unos gastos fijos que los llevarán a la ruina total. “Los recibos llegan igual a final de mes. La luz, el alquiler, la basura o los autónomos, los tenemos que pagar, aunque no trabajemos. Vamos a tener que ir a los ahorros para afrontar estos gastos que, a muchos de nosotros, nos va a obligar a echar el cierre definitivo”, asegura José Ángel González, de la jamonería Serrano, (Nigrán) y vicepresidente de la Asociación de Empresarios de O Val Miñor (Ovalmi).