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Los trabajadores de Imerys Kiln Furniture (IKF) en A Guarda cumplen este lunes su sexta jornada en huelga indefinida. De este modo expresan su rechazo hacia la pretensión de la dirección de perpetuar la doble escala salarial, así como la liberalización de los horarios que la empresa francesa quiere imponer. Esta doble escala salarial implica que personal de la misma categoría laboral cobre hasta 5200 euros menos al año.

La huelga está registrando un seguimiento total entre el personal de producción y de un 70% entre el personal técnico y administrativo. Por tanto, la fábrica guardesa está sin actividad desde hace casi una semana. A pesar de la parálisis productiva, hasta el momento la dirección no ha hecho ningún movimiento ni ha tratado de negociar con el comité.

«A empresa está botándonos un pulso, a ver quen aguanta máis», señala Xulio Vicente, de la FCM-CIG de Vigo, que destaca el amplio seguimiento de la huelga y la disposición del personal a continuar.

Para visibilizar sus demandas fuera de la empresa, el comité ha mantenido esta mañana una reunión con el alcalde de A Guarda y el pasado viernes con la alcaldesa de O Rosal. Les han trasladado la situación laboral en la fábrica y han solicitado el apoyo institucional a sus reivindicaciones.

Los trabajadores explican que la empresa pretende mantener durante ocho años más la doble escala salarial pactada en 2018 con el anterior comité. Según este acuerdo, las personas que se incorporen a IKF desde ese año ingresarán entre un 25 y un 30% menos de sueldo que sus compañeros de la misma categoría laboral. Esto supondría unos 5200€ menos al año para estos trabajadores.

Además, IKF defiende que el 10% de distribución irregular de la jornada permitido por ley sea obligatorio para todo el personal de lunes a sábado, tanto de mañana como de tarde. Esto se traduciría en la liberalización de los horarios a disposición de la empresa. «A dirección quere que o comité lle asine a barra libre de luns a sábado para obrigar á xente a facer horas extraordinarias e flexibilizar aínda máis a xornada», denuncia Xulio Vicente.

La empresa también quiere introducir cambios en los períodos de vacaciones. Hasta ahora, la planta cerraba en agosto, pero ahora pretende que el personal coja 15 días de vacaciones en agosto y otros 15 «cando á empresa lle conveña».

Otro de los motivos que llevaron a la huelga tiene que ver con la renovación del pacto de empresa, caducado el 31 de diciembre de 2020. Las partes comenzaron a negociar su renovación en abril, pero no existe consenso en cuanto a la actualización salarial, ya que la empresa quiere aplicar la subida que marca el convenio estatal, cuando ya hay un pacto de empresa propio.