ALFREDO

Los curros son una antigua tradición etnográfica con más de 4.000 años de historia y que reúne a miles de personas amantes de los caballos en los montes de Galicia.

Este año, la alerta sanitaria provocada por el Coronavirus, pone en peligro su celebración. La Asociación de Gandeiros de A Valga anunciaba el pasado dos de mayo la suspensión de este curro, el primero que se celebra en nuestra comunidad, pero se reservaba la posibilidad de celebrarlo a puerta cerrada.

Con todo ello, y tras la solicitud a Medio Rural, Subdelegación do Goberno y al Concello de Oia, este domingo se ha celebrado en A Valga, el primer curro de la historia a puerta cerrada, con todas las medidas de seguridad establecidas y con la presencia de la Guardia Civil de A Guarda y de Protección Civil de O Rosal. “Fixémolo para que os animais pasen un verán nas mellores condicións posibles, por iso solicitamos a celebración dun curro de benestar animal e sen público”, señala José Fernández Martínez, presidente de la Asociación de Gandeiros de A Valga.

En este singular curro, en el que no se ha celebrado ningún tipo de fiesta, se han reunido cerca de 300 cabezas de ganado y unos 70 potros. Los ganaderos reunieron a los caballos en el recinto del curro y, a continuación, les cortaron las crines, los desparasitaron y los marcaron.

 

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