ALFREDO // Lucho y Antón en el Berratola

Priegue recuperará en los próximos días uno de sus rincones más emblemáticos. El antiguo Quiosco de Tito, un establecimiento que durante cuatro décadas estuvo ligado a la vida cotidiana de esta parroquia de Nigrán, volverá a abrir sus puertas después de permanecer cerca de una década cerrado. Lo hará con un nuevo nombre, Berratola, y con un concepto diferente, pero conservando buena parte de la esencia que convirtió al local en un lugar de referencia para varias generaciones.

Detrás de esta iniciativa están Luis «Lucho» Chamorro Veiga y Antón de Miguel Alonso, dos vecinos de Nigrán que han decidido recuperar este espacio para convertirlo en un punto de encuentro para la población local y, especialmente, para los peregrinos que recorren el Camino de Santiago.

La idea surgió al comprobar que el antiguo quiosco permanecía cerrado pese a encontrarse en un punto de paso privilegiado. Lucho, cocinero profesional y actualmente jefe de cocina en el Club Gourmet de El Corte Inglés, veía diariamente el tránsito de peregrinos entre Nigrán y Vigo y detectó una carencia, quienes realizan esta ruta disponen de pocos lugares donde detenerse a desayunar, comprar algo para comer, descansar o recibir información sobre el itinerario. «Un punto de apoyo y avituallamiento para el peregrino y para el pueblo», resume Lucho sobre el nuevo proyecto.

Cuatro décadas de historia

El establecimiento que ahora recuperan tiene una historia que se remonta al 16 de diciembre de 1980. Durante aproximadamente 40 años, estuvo regentado por María García Domínguez, una mujer muy conocida y querida en Priegue que convirtió el pequeño local en mucho más que un simple quiosco.

Allí acudían los vecinos para comprar prensa, revistas, golosinas y otros productos, pero también se convirtió en un punto de partida y encuentro para varias generaciones. Con el paso de los años, el establecimiento fue formando parte de la memoria colectiva de Priegue hasta que María, ya fallecida, dejó de regentarlo y el local acabó cerrando.

Para Lucho y Antón, recuperar el espacio supone también mantener vivo ese legado. «Era una referente de aquí. Una señora increíble y, bueno, ¿por qué no seguir con ese pequeño legado que dejó?», explica Lucho.

Tras hablar con la familia de María, los nuevos responsables alquilaron el establecimiento y emprendieron una intensa renovación en apenas 21 días, con el objetivo de devolverle actividad y adaptarlo a su nuevo cometido.

Berratola, un nuevo concepto

El antiguo Quiosco de Tito pasará a llamarse Berratola, un nombre relacionado con un ave nocturna conocida en Galicia también como Chotacabras.

Aunque conserva la licencia de quiosco, Lucho y Antón no quieren plantear el negocio como un establecimiento tradicional de prensa ni como un bar. Su intención es crear un espacio intermedio y, sobre todo, un lugar de parada para el peregrino y de encuentro para los vecinos. «No queremos meterlo ni en bar ni en quiosco, porque realmente no lo es. Es un punto de encuentro para el peregrino y para la gente del pueblo», explica Lucho.

La previsión es abrir desde aproximadamente las 7:00 o 7:30 horas, especialmente pensando en quienes comienzan temprano su jornada laboral o en los peregrinos que se ponen en marcha a primera hora. En el establecimiento se podrán tomar cafés, tostadas, zumos naturales y bollería, además de adquirir productos para llevar.

La propuesta incluirá pan diario y productos de una panadería de Vigo, con especial protagonismo para los croissants de mantequilla, cookies y pequeñas tartas de Santiago.

La oferta gastronómica irá más allá de los desayunos. Está previsto incorporar comida preparada para llevar, con productos como costilla, codillo, pollo, alitas, nachos y diferentes bocadillos, además de la posibilidad de preparar menús que los trabajadores puedan llevarse para comer posteriormente en sus puestos de trabajo. «Es un servicio para llevar: te paras aquí, coges un zumo, una tostada y un café y te lo llevas», indica.

Un punto de apoyo para los peregrinos

Uno de los principales objetivos de los nuevos responsables es recuperar el espíritu de servicio al peregrino que, según explican, puede convertir este lugar en una parada estratégica antes de continuar hacia Vigo.

El espacio contará con mesas exteriores, zona de descanso, puntos para cargar el teléfono móvil, un photocall y material informativo sobre el Camino de Santiago. También está prevista la posibilidad de ofrecer un servicio de recogida y traslado de mochilas entre Baiona y Vigo.

Los promotores quieren además facilitar información sobre la ruta original y sus diferentes alternativas, ya que muchos peregrinos optan por itinerarios costeros sin conocer otros tramos. «Desde aquí hasta Vigo hay tramos de monte y no hay nada para beber, comer o comprar», señala Lucho. Por ello, Berratola pretende ofrecer tanto avituallamiento como información sobre el recorrido, alojamientos y servicios disponibles durante la etapa.

El proyecto incluirá asimismo dos máquinas de vending, una destinada a bebidas y snacks y otra específicamente orientada a deportistas, ciclistas y peregrinos.

También para los vecinos de Priegue

Aunque el peregrino ocupa un lugar central en el proyecto, sus impulsores quieren que Berratola se convierta igualmente en un espacio cotidiano para los vecinos de Priegue y del resto de Nigrán.

La ubicación, junto a una plaza y con espacios donde poder detenerse brevemente, facilita además la recogida de productos para llevar. La intención es que quienes se dirigen hacia Vigo puedan parar a por un café, un zumo o un desayuno sin necesidad de desviarse de su ruta. El establecimiento tendrá también artesanía local a la venta y se plantea como un escaparate para productos vinculados a la zona.

Un homenaje a la historia del lugar

La recuperación del antiguo quiosco pretende mantener también viva la memoria de María García Domínguez, cuya presencia durante cuatro décadas convirtió el establecimiento en un referente de Priegue. «Toda la vida estuvo aquí. Era muy conocida, la gente la quería muchísimo. Paraba todo el mundo, por las revistas, por las golosinas de los niños….», recuerdan Lucho y Antón.

Los nuevos responsables han querido respetar ese vínculo con el entorno y darle una nueva vida al espacio sin convertirlo en un establecimiento convencional. La inauguración está prevista entre el 13 y el 15 de septiembre, con la participación de artistas locales. Lucho continuará compatibilizando el proyecto con su trabajo como cocinero, mientras que Antón se dedicará al 100% a Berratola.

Ambos confían en que el negocio esté plenamente consolidado de cara a los meses de mayor tránsito de peregrinos y, especialmente, a 2027, Año Xacobeo, cuando esperan un incremento de visitantes. «Tenía este sitio, que es un espacio impresionante, con un quiosco que tiene una historia increíble. Estaba todo como para pedir que alguien lo recuperase», afirman los dos amigos.

Así, casi diez años después de su cierre, el antiguo Quiosco de Tito se prepara para levantar de nuevo la persiana. Ya no será exactamente el quiosco que conocieron varias generaciones de vecinos, pero sus nuevos responsables quieren que Berratola conserve algo fundamental: ser un lugar donde parar, encontrarse, recibir ayuda y continuar el Camino.