Tomiño forma a 15 personas para trabajar como auxiliares de ayuda en el hogar

Polivalencia y versatilidad, trabajo colaborativo y capacidad de negociación, son algunas de las aptitudes requeridas para desarrollarse con éxito como auxiliar de ayuda en el hogar. Pero también son necesarias actitudes como la escucha activa, la asertividad, la empatía, el respeto, la sinceridad y la calma.

Así lo transmite Elvira Somoza, trabajadora social, a sus alumnos y alumnas del curso de atención socio sanitaria impartido en Goián, por el Concello de Tomiño y la empresa Idades S. L. de forma conjunta.

Cien horas de formación, 40 teóricas y 100 eminentemente prácticas, servirán para capacitar a 15 personas de Tomiño (14 mujeres y 1 hombre) que quieren trabajar en el campo de la ayuda en el hogar, con familias o personas que necesitan un auxiliar y cumplen los requisitos del programa de asistencia social.

A través de una metodología con dinámicas de grupo, trabajo colaborativo, visionado de vídeos, etc., el alumnado puede conocer mejor las situaciones a las que puede enfrentarse en los domicilios. En este sentido, “las instalaciones de las que dispone el Concello de Tomiño para la impartición de la formación son muy favorecedoras, pues cada persona puede disponer de un ordenador con acceso a internet, lo que me ayuda en muchos ejercicios que propongo”, explica la monitora.

Ella cree, además, que para cualquier empresa del sector, como la que lleva el Servicio de Ayuda en el Hogar en Tomiño (Idades S. L.) es muy importante poder contar con el apoyo de un Concello en la puesta en marcha de proyectos de formación, “pues no sólo mejora la competitividad de los profesionales, sino también la percepción de calidad del servicio, que tienen las personas usuarias”.

Somoza indica que la selección del alumnado fue muy importante, ya que “todas las personas están motivadas para el aprendizaje, son muy participativas y saben captar lo que es esencial para este trabajo: la comunicación, fundamento y base de cualquier relación personal y social exitosa”.

Mi experiencia profesional en la coordinación de programas de SAF me ayuda, pero también lo hacen las 5 alumnas que ya trabajan en el SAF de Tomiño, ya que acercan sus experiencias y sus vivencias, y de estas también se aprende, y mucho”, añade Somoza.

Al mismo tiempo indica que la selección del alumnado fue muy importante, ya que “todas las personas están motivadas para el aprendizaje, son muy participativas y saben captar lo que es esencial para este trabajo: la comunicación, fundamento y base de cualquier relación personal y social exitosa”.

Entre esas personas, con una media de edad de 40 años, está Nélida Alonso (51), que cansada de trabajar en hostelería durante dos décadas, comenzó a atender a personas mayores o dependientes, una ocupación que le cambió la vida. “Son muy agradecidos, se le iluminan los ojos cuando te ven, aunque a veces no puedes hacer más”, comenta.

Como todos, está encantada con la profesora y pide ya un curso del nivel siguiente, para seguir aprendiendo. La apoyan Andrea Costa (32), que viene del campo de la automoción en Portugal, o Ismael González (48), ex-camarero y operario de automoción durante 20 años, trabajo que abandonó para buscar algo que le había llenado más, y lo encontró ahora en la ayuda en el hogar.