La solidaridad civil está siendo noticia estos duros días de confinamiento. Y es de agradecer. Enrique “Rui” Vicente, vecino del barrio de A Salgosa (Tomiño), ofreció las máquinas de su empresa para desinfectar los locales y los coches de la Policía Local, Guardia Civil y Protección Civil de Tomiño con ozono, una alternativa para evitar el contagio de bacterias, con un gas que esteriliza y higieniza muy profundamente sin contaminar el ambiente. Personal de su empresa pasó varias horas desinfectando también las dependencias de la Policía Local y Guarda Civil de Tui.

Según explica el empresario, propietario de la firma “Never After” con sede en Portugal, el ozono generado para el uso industrial es un oxidante poderoso que disuelve la suciedad y los gérmenes, y luego se descompone volviendo a su estado original: oxígeno. Ataca a los microorganismos y los destruye y -algo muy importante- no aporta ninguna sustancia extraña ni peligrosa al ambiente. Dicho de otra forma, el ozono se descompone espontáneamente en oxígeno, convirtiéndose de este modo en el único desinfectante y descontaminante que no contribuye a la contaminación química del ambiente.

Por eso, además de por los costes, muy bajos, es ideal para ser utilizado como biocida en la agricultura, pero, desafortunadamente, como comenta Vicente, falta aún una buena regulación jurídica por parte de los gobiernos y mucha divulgación y concienciación de la ciudadanía. “Es el desinfectante más potente y barato que hay; porque no tiene gastos casi, por eso no interesa que se conozca más”, advierte este profesional con más de 30 años de experiencia, que envió sólo a Italia, más de 80 máquinas durante la crisis del coronavirus.

El oficial jefe de la Policía Local de Tomiño, José Ramón Álvarez Riveiro, destaca el hecho de que a no ser por la oferta de este vecino, la desinfección no podría hacerse, porque aunque la Xunta ofreció realizarla en Pontevedra, resultaría prácticamente inviable llevar todos los coches hasta allí cada día.