ALFREDO // Lucía, la dueña de velero, apenada por lo sucedido

«El ataque duró unos seis o siete minutos y fue violentísimo. Miramos como se acercaban a nosotros porque el mar estaba como un espejo. Uno de ellos antes de llegar pegó un salto de tres metros de altura. Era un animal enorme, potentísimo. Fue muy inquietante porque sabes que vienen a atacarte», así resume Eduardo Múgica el ataque que sufrió por un grupo orcas cuando navegaba el domingo por la tarde a 14 millas de la costa de Oia con su mujer Lucía y un amigo de Lisboa.

Los tres salieron del puerto de Lagos, Portugal, el pasado viernes 6 de octubre a bordo del “Carmen”, un espectacular velero de 12 metros de eslora y 8 toneladas de color verde esmeralda. “Queríamos hacer una travesía hacia el norte lo más arriba posible para hacer inspecciones del barco más detenidas porque ahora hace cinco años», explica Eduardo Múgica, patrón de la embarcación y natural de Bilbao.

Planificaron una ruta muy lejana a la costa con profundidades de 3.000 metros, por la denominada autopista de los mercantes, a unas 60 millas de la costa, «donde ya sabíamos que no iba a haber orcas. Salimos con mucha provisión de gasoil, pero como no hubo viento tuvimos que navegar con motor unas 56 horas y gastamos mucho combustible. Entonces decimos parar en Baiona para repostar», apunta el navegante.

Al ir hacia puerto sabían que tenían una probabilidad remota de encontrarse con una familia de orcas. «La mala suerte nos acompañó y nos atacaron tres ejemplares durante unos seis o siete minutos. Nos rompieron parte de los dos timones. Pasamos mucho miedo», afirma aún con el susto en el cuerpo Eduardo.

Tras el ataque se dirigieron a motor hacia la costa. «Tienes que hacer algo, o parar el barco o meter motor en dirección a la costa, e hicimos la segunda opción porque hay protocolos de recomendaciones dispares. Hay instituciones que recomiendan parar y hay otras que aconsejan meter motor y alejarse. La teoría es que, si tu metes motor y te alejas de las orcas, los ejemplares agresivos que te atacan se alejan de la familia, y al cabo de poco tiempo regresan con ella», explica.

Afirma que unos animales tan grandes y fuertes probablemente son capaces de hacer mucho más «de lo que nos han hecho, pero, en cualquier caso, son lo suficiente violentos para que desde nuestro punto de vista sea en toda regla un ataque, no un juego«, porque -dice- las consecuencias que tiene es que «te dejan sin gobierno, te pueden provocar una vía de agua y te puedes hundir, como ya ha sucedido con tres barcos, y claro, eso ya pone en riesgo tu vida».

A pesar del brutal ataque y que le rompieron parte de los dos timones, pudieron llegar al puerto de Baiona por sus medios. «Salvamento Marítimo se ofreció a remolcarnos, pero no fue necesario», indica. Ahora el «Carmen» estará unos días en el Puerto Deportivo de la villa para ser reparado.