Una familia de Baiona atrapada 24 horas en la nieve
CEDIDA // La familia Fernández en el apeadero de Los Ángeles de San Rafael, Segovia

La familia de Zaira Fernández y Óscar Fernández vivieron este fin de semana la peor pesadilla de su vida. Salieron hacia Madrid el pasado sábado, 6 de enero, a las 14:30 horas de su casa de Belesar, después de que los niños abrieran los regalos de Reyes.

Pero lo que iba a ser un viaje familiar para asistir al concierto de Luna en el WiZink Center de Madrid, se convirtió en una odisea de 24 horas que toda la familia quiere olvidar. “Salimos en coche de Belesar el sábado con nuestros dos hijos, de dos y nueve años, y pretendíamos llegar a la capital un día antes del concierto para descansar del viaje, pero casi no llegamos, el camino se convirtió en un infierno”, relató esta mañana a Telemariñas la baionesa.

Y es que su odisea se agravó a unos 70 kilómetros del final de su marcha. “Llevábamos cadenas que nos dejó mi cuñado. El viaje se hacia ameno, cantando canciones y viendo el paisaje. Pero al llegar a la altura del kilómetro 81 de la AP-6, un camión quitanieves nos desvió a varios coches fuera de la autopista. Ahí comenzó nuestro calvario”, explicó Zaira.

Continuaron por carreteras secundarias guiándose por el Google Maps pensando que al ser desviados era porque las carreteras comarcales no estarían colapsadas y les llevarían a alguna otra autovía para continuar viaje a su destino. Pero nada más lejos de la realidad. Su coche quedó atrapado en medio de la nada. “Continuamos por esas carretas donde las señales de tráfico estaban ocultadas por la nieve. No se veía ningún agente de Tráfico. A ambos lados de la vía había coches parados, árboles caídos y zonas cortadas o bloqueadas. Hasta que llagamos a un lugar donde el coche ya no podía continuar de la cantidad de nieve que había”, indicó Zaira.

Según el Google Maps estaban a unos 40 minutos de Madrid, en un pueblo segoviano que se llamaba Los Ángeles de San Rafael. “Llamamos al 112 muchas veces pidiendo ayuda, pero no contestaban. Mi hijo pequeño tenía 38 º de fiebre. Nos estábamos desesperando. Llamamos a la Guardia Civil de Tráfico y nos dijeron que no podían llegar hasta nosotros y que ahorrásemos gasolina para pasar la noche allí. Nos pusimos en contacto con nuestro seguro, pero no nos podían ayudar. Mi marido bajó del coche y recorrió kilómetros en busca de ayuda, pero nadie le abrió las puertas. Estábamos abandonados en nuestro propio país ¿tercermundista?”, apuntó Fernández.

Tras realizar varias llamadas a todas partes, deciden llamar a la Policía Local del pueblo más cercano, ya que en los cuarteles de la propia localidad no les contestaban. La llamada es atendida por un agente al cual le cuentan la situación y este les tranquiliza diciendo que él mismo ira a buscarlos como sea. “No me lo podía creer , tras varias horas de llamadas le importábamos a alguien”.

Mientras pasan las horas, el agente de la Policía Local les va tranquilizando con llamadas de teléfono. “Nos va indicando que esta tardando porque el acceso está muy complicado. Consigue llegar con un 4×4 ayudado por un soporte quitanieves, pero a un kilómetros de donde estábamos atrapados. Sobre las tres de la madrugada divisamos a lo lejos una sombra. Era el Policía acompañado con un miembro de Protección Civil. Abrigamos bien a los niños y recorrimos el trayecto hasta donde estaba el 4×4. Al fin salimos de aquel infierno”.

David, el agente de Policía al que estarán toda la vida agradecidos, los llevó al pabellón municipal de San Rafael, adaptado para pasar la noche y donde un médico atendió al bebé de la familia.

Después de pasar todo este calvario, no tenían coche para volver a Galicia, además de estar la carreta cortada. La única opción era ir en tren hasta Madrid. Se ponen en contacto con RENFE quien les indica que a las 11:17 horas pasaba un tren por la zona donde están ellos. Pero para llegar hasta el apeadero de ese pueblo perdido en medio de Segovia, tiene que recorrer un trayecto de un kilómetro a pie enterrados en la nieve.

Estuvimos en esa estación como una hora y por allí no pasó ningún tren. Volvimos al pueblo sorteando nuevamente al nieve. Llamamos a los taxi pero no podían llevarnos porque tenían los vehículos inmovilizados. Hablamos con el resto de familias que también estaban atrapadas, pero no nos podían llevar. Hasta que pasó un matrimonio de A Coruña, Manuel y Cristina, que se apiadó de nosotros y nos acercaron a Madrid”.

Tras esta aventura, y después de ver al final el concierto de Luna, Zaira y Óscar, ya en casa, quieren dar las gracias a David, el agente de la Policía Local de San Rafael, y a Manuel y Cristina, el matrimonio coruñés, por ayudarles en una odisea que no desean que nadie pase. Ahora, les queda ir a buscar el coche que acababan de comprar a Segovia.

Una familia de Baiona atrapada 24 horas en la nieve
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