Adega do Vimbio

Adega do Vimbio, una bodega artesanal situada en Goián, Tomiño, ha recibido excelentes puntuaciones por la revista de vinos más prestigiosa del mundo “The Wine Advocate”. Los seis vinos presentados son calificados como “vinos excepcionales” según la propia definición de la revista fundada por Robert Parker, con puntuaciones por encima de 90 puntos, convirtiéndose así en la bodega de O Rosal más laureada.

El catador oficial para España de la revista, Luis Gutiérrez, le ha dedicado además espacio en el articulo publicado sobre Rías Baixas: “creo que los vinos de Adega do Vimbio merecen la pena ser explorados” incluyéndola además entre el grupo de bodegas emergentes que destaca dentro de la publicación.

Los vinos mejor valorados han sido Landra 2018, un albariño con barrica, que ha conseguido 92 puntos, que califica de “delicioso” y Catro Patas, otro blanco de la cosecha de 2016, con otros 92 puntos. 91 puntos otorgan a su rosal Vimbio, buque insignia de la bodega y 90 al monovarietal Vimbio albariño.

Este año salen a la luz también dos vinos tintos. Son el resultado de Teimosía S.L., una colaboración que comenzó en 2016 entre Joaquín Álvarez (Quin), respetado viticultor de la zona y conocido por rescatar y recuperar la variedad tinta Castañal, endémica de la subsana O Rosal de Rías Baixas, Dominique Roujou de Boubee, prestigioso enólogo (Terroir en Botella) y enamorado de Galicia, y Adega do Vimbio, con el objetivo de elaborar tintos atlánticos de calidad. Los dos vinos, cosecha de 2017 (Teimosía y A Espiña), han obtenido sendos 91 puntos, por lo que parece que está cumpliendo su propósito.

Empresa familiar, Adega do Vimbio nació́ en 2015, año en el que empezó́ a elaborar vinos de uvas exclusivamente de sus viñedos de 35 años de edad en Goian (Tomiño), en un terreno de 2,5 hectáreas de cultivo. Sus vinos han despertado interés por todo el territorio nacional, además de exportarse a Estados Unidos, Reino Unido, Noruega, Alemania y México. Dirigida por el biólogo y vinicultor Martín Crusat, quien se encarga también del cuidado de la vid, Vimbio se caracteriza por una producción artesanal procurando una elaboración lo más ecológica posible.

Martín Crusat y Patricia Elola, ambientóloga, decidieron regresar a Galicia tras una década trabajando en el extranjero para emprender este proyecto tras el fallecimiento del padre de Martín, quien producía uva para una cooperativa local. “Vimbio fue nuestro primer vino y el que da nombre a la bodega. Su nombre es el término gallego para mimbre, arbusto de largas y flexibles varas utilizado tradicionalmente para atar las vides a las guías. Es también nuestra promesa y compromiso de trabajar de una manera sostenible, manual y cercana a la tierra”, ha declarado Crusat. “Estar entre los vinos mejor puntuados de Rías Baixas siendo una bodega tan pequeña es un gran estímulo para seguir por este camino”, concluye.