Una tierna amistad entre “Platero” y Severino
CEDIDA // Severino y su nuevo amigo "Platero"

Cuando uno se hace mayor y está jubilado, pero aún se siente motivado, busca con que entretenerse para pasar el tiempo. Lo puede hacer comprándose una caña para ir a pescar o una cámara de fotos para retratar a sus nietos y bisnietos. Pero Severino Oliveira, un vecino de Goián de 84 años, fuera de todo lo habitual, se ha comprado un burro para estar entretenido y sacarlo a pasear.

“Platero”, así se llama el asno y cuyo nombre recuerda la obra de Juan Ramón Jiménez, entró en la vida del octogenario hace pocos días, pero es como si fuera ya un miembro más de la familia. “Lo lava, lo peina, lo mima, le da de comer y lo saca a pasear. Se entienden muy bien los dos y se hacen compañía mutuamente”, asegura su nieta Mirian Benítez.

Severino compró a “Platero” a una vecina que ya no lo necesitaba. Ahora lleva una vida placentera y a veces comparte los quehaceres diarios con su amo quien, a su edad, “no hay manera de quitarlo de las labores del campo. Cultiva patatas y berzas. Siempre tuvo vacas, cerdos, gallinas y conejos, pero un burro, nunca”, afirma su nieta sorprendida y al mismo tiempo contenta por que su abuelo tiene un nuevo amigo.

Severino Oliveira, popular por sus esculturas de madera, vive con su mujer en el barrio goianés de Fontenla. Tiene cuatro hijos, ocho nietos, tres bisnietos y un nuevo amigo, “Platero”.