ALFREDO // La familia de Soledad Rey

Sobrecogedor testimonio de Puri Rey Valverde, la hermana de Soledad, que ayer fue asesina acuchilladas presuntamente a manos de su marido. Rota de dolor, abrazada por su familia y respaldada por cerca de 200 personas, esta mujer tuvo el valor de relatar el calvario que sufrió su hermana e insistir en que hay que denunciar siempre cuando se sufre violencia de género.

En su relato explica cómo la víctima debía temer por su vida hace ya tiempo. «Dejó escrita una carta con todos los malos tratos que venía sufriendo y en la que explicó también lo que pasó el año pasado», indicó Puri. Su familia tardó demasiado tiempo en saber lo que había sucedido aquel día. «Era su cumpleaños y ahora sabemos que aquel día él la agarró por el cuello, cuando ella estaba en el sofá, porque tenía problemas de movilidad y no podía salir de casa con los dolores, e intentó asfixiarla», relata.

Cuando su madre fue a visitarla después de ese episodio y, al igual que después hizo con su propia hermana, Soledad quiso restarle importancia, «porque vivía sólo para su hijo de 19 años, un niño con Síndrome de Down y autista», explica Puri expresando su profunda preocupación ya que aunque «somos una familia muy unida y el joven tiene un hermano mayor con el que está desde que ocurrió la tragedia, solo lo entendía bien su madre«.

Cuando le preguntaron tras su cumpleaños por los moratones de la cara, Soledad desvió el tema. «No pasa nada, me atraganté», le dijo a mi madre cuando fue a visitarla, «no fue hasta mucho después, con el tiempo, cuando nos dijo que había intentado asfixiarla», explicó la hermana de la víctima. Puri la respaldó siempre y le pidió que lo denunciara, pero no lo consiguieron. «Ayer me enteré de que había dejado una carta como si supiera lo que le iba a pasar y que ahora ha de tener mi sobrino», indica esta valiente mujer con el corazón roto.

Soledad soportaba un calvario físico y emocional. «Era discapacitada, tenía muchos dolores de espalda, de piernas, de cadera y no podía moverse mucho, pero se levantaba hasta tres veces cada noche del sofá, que era el único lugar en el que podía dormir, para comprobar que su hijo estuviera bien y, como no podía salir de casa, nos llamaba siempre por teléfono para asegurarse de que estuviéramos bien y hacernos reír», confirma su hermana.

Ella ha hecho de altavoz en el día más duro de su vida para que no haya ni una víctima más. «Somos tontas, tanto aguantar para qué», denuncia. Hasta la muerte se ensañó con ella. «Le dio cinco puñaladas cuando ella estaba en el sofá y no podía defenderse. Al menos que él hubiera tenido el valor de matarse a sí mismo, por qué no se matan ellos primero y dejan así a las mujeres y a sus hijos», lamenta Puri con inmenso dolor. Su corazón está con el de Soledad. «Mi hermana no merecía esto, era una santa y está en el cielo, pero está muerta y no tenía por qué estarlo», vuelve a denunciar dando un ejemplar testimonio, advirtiendo que siempre hay que denunciar.